(Cristina Muscarsel es autora de todos los textos e imágenes de esta página. Derechos reservados. Prohibido reproducir sin autorización previa)

 
 

Educar musicalmente

NO ES SOLAMENTE

enseñar a personas que tienen un don para la música. 

 

EL OÍDO MUSICAL PUEDE DESARROLLARSE.

 

          En muchas oportunidades los padres dicen: “Traigo a mi hijo porque noto que tiene un don para la música”. El llamado “don musical” está compuesto por una serie de habilidades que los niños poseen en diverso grado y que se pueden estimular y desarrollar. El sentido rítmico, el oído melódico y armónico, la capacidad de cantar en forma afinada y la creatividad pueden incrementarse con un trabajo adecuado.

 

          Hay personas que son afinadas, pero que no tienen memoria auditiva y son incapaces de cantar una canción entera. Otras tienen oído pero no pueden cantar. O son capaces de cantar pero no coordinan para acompañarse con un instrumento, o tocan un instrumento, pero no pueden ejecutar nada si no es con una partitura.

 

          La educación tradicional no aborda estas cuestiones, sólo se dedica a personas que tienen una capacidad natural: el que no afina, que no cante; el que no sea creativo, que se aferre a la partitura y no la suelte; el que no tenga sentido rítmico, que ni siquiera lo intente.

 

          Imagina a una persona que ama la música, que se emociona al escucharla, que siente profundo deseo de realizarla y que le dedica años de su vida en prácticas y estudios. Imagina qué le sucede a esta persona si falla en la discriminación auditiva, afinación, coordinación rítmica o en su creatividad. Verá a la música como a un amor imposible, como una cuenta pendiente, como a una magia a la que sólo pueden acceder los otros. Se topará tarde o temprano con su limitación.

 

          Educar musicalmente no es solamente apoyarse en las aptitudes naturales. Para nosotros, educar musicalmente es desarrollar aptitudes.

 

          Salvo que exista algún impedimento orgánico, CUALQUIER PERSONA PUEDE GOZAR DE HACER Y ESCUCHAR MÚSICA SI SE LE BRINDAN OPORTUNIDADES DE APRENDIZAJE APROPIADAS CUANDO ES NIÑO.

 

 

 

Educar musicalmente

NO ES SOLAMENTE

enseñar a tocar un instrumento musical.

 

LA EDUCACIÓN MUSICAL DEBE SENTAR BASES FIRMES

PARA QUE LA EJECUCIÓN INSTRUMENTAL NO SEA SÓLO

PRODUCTO DE LA IMITACIÓN O DE AUTOMATISMOS.

 

          El instrumento musical es un medio para expresar el lenguaje musical, y no un fin en sí mismo. Existen recursos para lograr que una persona reproduzca alguna famosa melodía o enlace los acordes de una canción conocida en un corto tiempo valiéndose de la lectura u otros recursos visuales. Para lograr que esa misma persona descubra auditivamente por sí sola esa sucesión armónica o melódica, o cree unas propias, se requiere un trabajo mucho más profundo, pero cuyos resultados son más duraderos y satisfactorios.

 

          Imagina a una persona a quién se la adiestra para utilizar un procesador de texto, sin que posea la capacidad de expresar ideas y sentimientos a través del lenguaje escrito. Esta persona sabrá encender el ordenador, elegir un tipo de letra, podrá quizá coordinar con rapidez el movimiento de sus dedos para presionar las teclas y copiar o escribir al dictado. Pero sólo logrará expresar ideas y sentimientos de otros.

 

          En el caso del instrumento musical, si sólo se desarrolla la habilidad de los dedos para hacerlo sonar o el mecanismo de reproducir lo escrito en una partitura, el alumno no logrará expresar su mundo afectivo a través de la música, crear y recrear melodías, descubrir por sí solo nuevos ritmos o armonías, componer.

 

          Antes de ejecutar un instrumento musical, los niños deben ser capaces de expresarse mediante el más inagotable instrumento musical: su propio cuerpo. Debe trabajar sobre sí mismo para coordinar sus movimientos, controlar el tono muscular, desarrollar el sentido rítmico y la afinación a través de la práctica y la vivencia, en comunicación con los demás y de forma placentera.

 

          EL PRIMER INSTRUMENTO MUSICAL QUE DEBE APRENDER A DOMINAR EL NIÑO ES SU PROPIO CUERPO. Su cuerpo en movimiento, su voz liberadora. Su cuerpo, puente con el otro. Su cuerpo, caja de resonancia donde vibran sus emociones.

 

 

 

Educar musicalmente

NO ES SOLAMENTE

enseñar a leer música.

 
LA POSIBILIDAD DE COMUNICARSE A TRAVÉS DE LA MÚSICA
POR MEDIO DEL MOVIMIENTO, EL CANTO
Y LA EJECUCIÓN INSTRUMENTAL

DEBE ANTECEDER A LA LECTURA MUSICAL

Y DEBE PRECEDER TODO ESTUDIO TEÓRICO DE LA MÚSICA.

 

          Del mismo modo que un niño aprende primero a hablar, y luego a leer y escribir, debe lograr comunicarse a través de la música antes de conocer los signos gráficos que la representan.

 

          Una vez que el niño es capaz de cantar afinadamente, de coordinar sus movimientos, de utilizar su propio cuerpo como principal instrumento musical, de ejecutar "de oído" melodías sencillas en algunos instrumentos musicales, recién ahí, la lectura musical cobrará mayor sentido para él y le abrirá nuevos horizontes. Estará en condiciones de realizar una lectura musical significativa.

 

          Del mismo modo, ciertos aspectos teóricos de la música han de surgir siempre de la práctica y del descubrimiento.

Imagina a una persona a la que sólo se le ha enseñado a leer música y a repetir de memoria enunciados teóricos. Ésta persona no logrará tocar si no tiene enfrente una partitura. No podrá reproducir una melodía con sólo evocarla, le será muy dificultoso crear y expresarse libremente.

 

          Enseñar a tocar con partitura es ir por el camino corto. Efectivamente, cualquier niño inteligente – tenga o no tenga oído musical – puede saber qué tecla apretar si ve un circulito en la cuarta línea del pentagrama. El proceso que llevamos a cabo en el Taller Musical es quizá más lento, pero aspiramos a que además de interpretar lo escrito en una partitura, sea capaz de tocar una canción que escucha por la radio simplemente porque le gusta, sin necesidad de verla escrita. O, mejor aún, sea capaz de crear una música y tocarla.

 

          CUALQUIER NIÑO PUEDE INICIAR EL CAMINO DE LA MÚSICA EN FORMA INTUITIVA, TOCAR INSTRUMENTOS "DE OÍDO", APRENDER RITMO, ARMONÍA Y COMPOSICIÓN EN FORMA EMPÍRICA. UNA VEZ ESTABLECIDO UN FUERTE VÍNCULO CON LA MÚSICA BUSCARÁ AHONDAR EN TODOS SUS ASPECTOS SIN DESCARTAR NINGUNO, TAMPOCO LOS TRADICIONALES.

 

 

 

Educar musicalmente

NO ES SOLAMENTE
enseñar música.
 
LA EDUCACIÓN MUSICAL
SOBREPASA EL MARCO DEL INSTRUMENTO
Y DE LA MÚSICA MISMA INFLUYENDO SOBRE
LAS PRINCIPALES FACULTADES DEL SER HUMANO.

 

          La música es para el cerebro del niño como la natación: un ejercicio completo. Por darte algunos ejemplos te diré que a través de la educación rítmica basada en el movimiento corporal, se desarrolla la coordinación global, la agilidad manual y la estructuración del espacio y el tiempo. A través de la educación auditiva gradual y sistematizada, se mejora el desarrollo de la percepción auditiva mediante el descubrimiento del sonido y sus relaciones. La educación melódica está estrechamente ligada a la expresividad afectiva mientras que el desarrollo del oído armónico estimula las facultades intelectuales. Por otro lado, la práctica de cualquier arte implica concentración, disciplina de trabajo, voluntad de superación y constancia. Desarrollar estos hábitos implica influenciar positivamente en todas las actividades que el niño desee llevar a cabo.

 

          LA EDUCACIÓN MUSICAL - TAL Y COMO NOS PROPONEMOS ENTENDERLA – PONE EL ACENTO EN LA MÚSICA COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN CON EL OTRO Y COMO CANAL DE EXPRESIÓN DEL MUNDO INTERNO DE CADA PERSONA, Y HALLA EN LA ACTIVIDAD GRUPAL SU MEJOR MARCO DE DESARROLLO.



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