Nacho Vegas
"Miedo al zumbido de los mosquitos"
Es ya muy difícil enfrentarse a una nueva entrega de Nacho Vegas sin caer en tópicos y repeticiones. Nacho Vegas lo ha vuelto a hacer, por supuesto, y esto sólo debe servir para exigir todavía más al más importante cantante surgido en los últimos cinco años. Tras el devastador Actos inexplicables, nada más, ya lo verán, que un pistoletazo de salida, nos dejó a la espera de algo realmente reafirmante tras el solo confirmador pero no llevado más allá de lo anteriormente expuesto e.p. de colaboración con Aroah (qué gran canción, sin embargo, esa especie de 'Habanera de primer amor' versión hardcore que era 'Noches de verano en la casa gris').
Si tal referencia pareció sólo ser un empujón (merecido) a la balbuceante carrera de Irene Tremblay ahora tenemos ya la (ahí va el primer tópico) verdadera continuación de Actos inexplicables.
Que todo seguía su curso lo sabían los seguidores que pudieron verlo en concierto y vieron cómo se hacía posible lo extremadamente inusual: que una canción inédita fuera la que mejor acogida tuviera y la que más se quedaba en el recuerdo.
Pese a ser desechada para las tomas finales de su primer disco por fin ahora podemos ya gozar de la ansiada versión en estudio de 'En la sed mortal'.
Todos conocemos a Dodó, a mí me ha visitado dos veces, la primera un mexicano escritor y traductor y tras varios esfuerzos me pudo descubrir lo que hacía falta para escribir: ¿un estilo? ¿experiencia? ¿leer mucho? Intentaba indagar para relajar la tensión que producía su molesta presencia. Tras varios intentos vanos de pronunciación me reveló 'una historia'. La segunda fue en una acampada, tras pasar más de dos horas contando chistes cada vez menos graciosos, cuando decidimos abandonar el lugar que compartíamos se dirigió a su tienda, sacó un cuchillo y gritaba que iba a matar a los chavales que estaban con la música a toda hostia doce metros más abajo.
La eterna penitencia aquí cantada se centra sin embargo en un inextirpable sentimiento de deuda efectivo en cada verso. Cada uno tiene su propia disculpa preferida dependiendo de su personalidad y hasta el a todas luces excesivo "perdón por existir" cobra sentido al hacernos cómplices en la variación final "y os miro a los labios/ y a todos oigo pedir/ perdón por existir". La versión en directo se servía de un tono beodo que por suerte ha sido desdramatizado en la grabación, quedaba casi más al estilo de Albert Pla. Nada que objetar en principio pero no le venía muy bien a Nacho Vegas, la verdad, yo no acabo de ver la óptica irónica que se advierte desde Muzikalia en las canciones de Nacho Vegas.
Será este el único tema que se recuperará en el doble lp a publicar en Febrero (¿nos quedarán uñas para entonces?) quizá sólo esto se le puede reprochar a este Miedo al zumbido de los mosquitos (¿puede existir un título más paranoico?: recuerda al angustioso poema Miedo de Raymond Carver) pues de ser todo él exclusivo adquiriría carácter de tesoro inapreciable.
Un tesoro que para algunos sólo desluce en la letra de 'Brujita', el tema final que a mí sin embargo me parece una correcta conclusión, con unos misteriosos arpegios eléctricos y ripios que no chirrían en ningún momento.
En el plano de las canciones medias (siempre por comparación a sus más altas cotas) queda 'Hay hombres algunos años más tristes que yo' con ese banjo de Xel Pereda dejando claras sus influencias rooties y ese saliente puente ("puede ser/ que el horror/ pase a tu lado...") que da paso de nuevo a la harmónica heredera de Dylan.
Para el final me dejo, claro, otro tema que añadir a la ya media docena de clásicos absolutos que ha dejado de momento el repertorio de Nacho Vegas, la preciosa 'Añada de Ana la friolera' como rezan los créditos "basada en una melodía tradicional asturiana", como también sabor tradicional tiene su letra, que casi parece una leyenda de Bécquer, no me peguen los puristas si afirmo que se instaura en la senda abierta con 'Hijo de la luna' y 'Naturaleza muerta' de Mecano. Otra historia narrada de forma magistral, magnífica interpretación de Nacho Vegas con una voz que parece echar a andar al mismo tiempo que el desdichado e incauto protagonista y que, al contrario de lo que reza su letra, deja caliente en el recuerdo lo que llevaba refrigerado desde hace mucho tiempo.
Raúl |