M
"Les histories de Sévérine"
Realmente no hace falta más; tres canciones: entusiasmo y dicha, abandono y persistencia ante la imposible aceptación; desencanto, huida y horizontes nuevos que descubrir cuando se está ya demasiado bajo como para volver a intentar escalar la misma montaña.
De esto, simplemente, hablan estas tres canciones que enganchan, emocionan y proporcionan un viaje completo y satisfactorio pese a su corto recorrido.
Néstor Mir y su proyecto M avanzan poco a poco pero con una seguridad y mejora, aunque no ostentosa, perceptible a la primera escucha de cada nuevo trabajo.
Desde que con las tres breves Canciones desde la Grotta -incluidas tras su disco Sol turbado y en la página web incluida como pista interactiva- abandonara el formato acústico y el timbre agudo que se cernía sobre sus dos primeros discos, cada entrega es un paso adelante. La producción de Dani Cardona ha hecho ganar enteros a su música y si en el single compartido con Defenómenos ya se palpaba el interés por modernizar el sonido y un mayor calado en las letras; ahora, con la ayuda de Luis González y el uso de un francés en el que, paradójicamente, su voz suena más natural y sincera -cuestión, supongo, de velo-, acompañado de un abanico musical abierto nos ofrece tres canciones que, como un buen cuento o el sexo, consiguen combatir el tedio en un tiempo breve que siempre se siente más extenso ante la sensación de satisfacción y el alcance de plenitud que estos ejemplos dejan.
Especialmente novedoso en su obra se presente el tema introductorio 'Sans ton regard' de tono festivo y emocional en el que el protagonista expresa toda la ilusión que se ira haciendo pedazos a lo largo del disco. Con el blues subterráneo y terroso -más engarzado con su anterior single- de 'Dans ce coin', la acción se sitúa en la soledad todavía inconsciente tras la ruptura y da con un estribillo igual de radiante debido a la infundada esperanza que inyecta la fantasmal presencia de los seres todavía queridos.
Musicalmente enlazada -al igual que los tres temas- llega la canción final con campanas que anuncian retirada al igual que la percusión final y los efectos sonoros desvaneciendo el disco "con todo lo que se va".
Sólo tres temas, sí, pero que con el adecuado acompañamiento sonoro y trabajadas pero sencillas melodías que te traen a la cabeza, salvando las distancias, el 'Bright side of the road' de Van Morrison, la inevitable comparación con Dominique A y un atisbo de tristeza en el último tema que puede dar jugosos frutos en la -tómese Néstor el tiempo que sea necesario- siguiente entrega. Acto que, de apuntalar lo aquí anotado, debería ser objeto de reserva de cualquier interesado en propuestas personales de innegable interés.
Y aún en caso de que falle siempre podremos resumir en tres tiempos aquellos de los que solemos guardar una idea fija y encuadrada y que aquí se expresa en sus incomprensibles vaivenes.
Raúl |