Juniper Moon
"El resto de mi vida"
Tras dos excelentes singles debutan Juniper Moon en formato largo sin defraudar en absoluto el interés creado por sus pequeños adelantos. Ni tan encantadoramente deslavazado como el sobresaliente ¿Volverás? pero sin la contención de energía que suponía por momentos Basado en hechos reales se presenta este El resto de mi vida como una obra rotunda y sin fisuras en la que la producción de Carlos Hernández esta vez, por suerte, no ha mermado un ápice el potencial del grupo. Si bien 'No te pongas el sombrero' hace pensar que la balanza puede inclinarse por el lado del pop melódico, como en su segundo single, con el trallazo que supone la arrolladora 'A veces sí, a veces no' ('Hoy te he vuelto a ver/ y he vuelto a sentir/ que soy una mierda/ y me quiero morir' queda para los anales de la angustia generacional y alguien tendrá que explicar cómo puede ser tan efectivo el uso de imprecaciones en una voz tan dulce y melódica como la de Sandra, algo que todavía daba mejor resultado cuando con las cuerdas vocales todavía aniñadas te soltaban aquello de 'Cerrados en mi habitación/ buscando alguna solución/ eres un cabrón').
Los temas ya conocidos tampoco pierden con la reinterpretación pues aunque tanto el comienzo de 'Me siento mejor' como el de '¿Volverás?' eran demasiado especiales para mutilarlos no es menos cierto que en su nueva versión se integran de manera más natural en el conjunto del disco.
En su vertiente estrictamente pop quizá sea 'Enfermedad' el tema más redondo, canción que perfectamente podrían haber compuesto las primeras Nosoträsh, aunque los bestiales acelerones de 'Puro teatro' deberían avisar del peligro de etiquetar a estos salvajes e impúdicos adolescentes -siguen hablando sin tapujos de relaciones sexuales o quejándose de la falta de ellas como en 'XXX', aplausos para ese 'y me desnudé/ eres tan suave que resbalé'.
Suena 'El resto de mi vida' y me veo obligado a cambiar la opinión vertida sobre 'Mi enfermedad' frente a su irresistible estribillo -y esas palmas- de tintes casi Spectorianos ('Tú y yo y el destino nos esperará/ el resto de mi vida me voy a drogar' demostrando que un grupo de sus características puede tener más arrojo que cualquier grupo metalero al uso -no me negarán que con su edad, no llegan a la veintena, no es al menos conflictivo atreverse con sus letras). Letras que son un reflejo nada amable de los años que ellos transcurren y que otros reviven, el rencor no esconde sus garras frente a la ausencia de la pareja ('Madrid') o a la incomprensión y marginación del grupo de amigos cuando hay prioridades artísticas por medio ('Puro teatro'). Comienzan a flirtear con las drogas y también las incluyen en un temario que los acerca mucho más a Los Planetas del primer disco que a los actuales grupos de pop vitalista. Lo único que se hecha en falta en este aspecto son los desvaríos por los que se insertaban en los dos últimos temas de su primer single: la escapista 'Nave espacial' y la historia de terror de serie b que era 'Nevera exterminadora', canciones que más les asemejaban con Los Vegetales que con Los Fresones Rebeldes (para emular a Los Nikis de la mejor época faltan, me temo, huevos en el actual panorama estatal), por no hablar del extremo fetichismo de la impagable 'Tus pies' (vaya una sensación/ tus pies huelen a melocotón/ vaya una sensación/ voy a escribirles una canción/(...) y trataré de deshacerme de tu cuerpo/ y tus pies serán míos después de muerto). Así tras el desarraigo y necesidad de huída plasmado en 'Maldita ciudad' sólo 'Insolación' supone una incursión en nuevos paisajes temáticos si bien una historia tan truculenta como la propuesta (la traicionera visión de un ser querido fallecido) quizá necesitara de un tratamiento sonoro más acorde con la letra (no olvido que los mencionados Vegetales sacaron sus mejores temas de inspiración paralela). Puestos a ser quisquillosos sólo se añora una despedida que diluya el tono tal y como hizo 'Un sueño, tan sólo eso' en su segundo e.p. Queda de todas maneras un reafirmante debut que añade un grupo indispensable a la lista de promesas cumplidas y apuestas seguras para el futuro, pues esto es sólo el principio, urgente y necesario volumen que dará todavía mayores sorpresas conforme este superdotado cuarteto vaya avanzando tanto en el mundo de la música como en su experiencia vital.
Y al primero que hable de tonti-pop, sobra decirlo, habrá que darle con el bate de béisbol; o abrirle la cabeza con un tiesto.
Raúl |