Volver a Discos

Harper Lee

"Everything's going to be ok"

La sombra de Trembling Blue Stars es alargada sobre el dúo Harper Lee, formado por Keris Howard (eventual bajista del mencionado grupo) y Laura Bridge (componente de Hood). Esto, si, como aquí, bien hecho, no puede llevar más que a congratularnos.

Continuando la misma técnica que su debut, el igualmente precioso Go back to bed, se nos sigue hablando aquí con máximo cariño y sin apenas resentimiento de la dificultad de aceptar la pérdida del amor.

Canciones de estructura sencilla y estribillos que se van limpiando con cada escucha para acabar brillando impolutos; como el del tema que abre el disco "sentado en una ciudad miserable, me digo que estoy en la cima del mundo". Como con el genial debut de los donostiarras Ama lo más sencillo para reseñar este álbum sería poner, uno detrás de otro, los certeros y nada rebuscados versos que se cantan sin apenas emoción y se reciben con un nudo en la garganta: "sé que no me echarás de menos/ es lo más duro que tengo que soportar (...) pero nunca pensé que podrías mostrarte así de indiferente/ el aplastante amanecer en que nos dimos cuenta/ sin adioses llenos de lágrimas/ ni confesiones finales/ sólo tú, adiós" ('Unreciprocated').

A intentar mostrar la misma indiferencia –sin éxito- se dedica el resto del disco. Recuperando la bonita 'Train not stopping' ya editada en un e.p del año anterior y llegando al punto más angustioso en 'The thought of you and him' "sé que ya se ha acabado/ debería dejarlo estar/ debería dejarte ir/ pensaba que era capaz de mantener el pensamiento/ de lo que es mejor para ti/ de que él me gustara/ pero no puedo soportar la idea de que él te esté tocando" y continúa "pensé que sería más fácil/dijiste que todavía era alguien especial para ti/(...) que aún seríamos amigos/ pero eso no cambiará mi sospecha de que signifique tan poco para ti".

Con ambientación musical casi etérea continúa el tema 'The forest alone' sobre cómo a veces la única manera de salir adelante es introducirnos con un bate de béisbol en nuestros recuerdos y aún así corremos el peligro de ser engatusados por cantos de sirena.

El ambiente onírico que conlleva toda depresión sin ánimo de superación continúa en 'City station' y el arrepentimiento, claro, aunque no se haya hecho nada malo, no podía tardar en llegar. Cuanto más conmovedor más hiriente resulta el disco, es el caso de 'Fine bones' "cuando pienso en los problemas/ quizá podríamos superarlos/ resituar las razones/ por la manera en que me aferro a ti".

Como las excusas suelen llegar tarde y mal la siguiente canción, la mejor y más sensible del disco, no podría totularse de otra manera 'No puedo soportarlo ya más' "Tengo que pedir perdón/ honestamente, no querría hacerlo de manera hiriente/ estoy agradecido por todos estos años/ sin rencor ni amargura/ lo digo con dulzura;/ no puedo soportar esto ya más" y tras tal sinceramiento la consiguiente y necesaria genuflexión "sólo quiero que las cosas vuelvan/ a ser como cuando no eran tan complicadas/ que hagamos frente/ sabes que lo que digo no tiene sentido/ sólo quiero que las cosas vuelvan/ a ser como cuando no eran tan complicadas/ sólo te quiero".

Por suerte se nos ahorra la respuesta a esta plegaria y acaba el disco con un desangelado atisbo de salida "te miro a los ojos/ en busca del más mínimo signo/ que me diga que no me estoy engañando" pero aunque "sé que nunca cambiaré/ que mis sentimientos permanecerán/ sé que nunca los perderé" el final se muestra ambiguo "pero tengo miedo de lo que puedo hacer/ temo que te lleguen a ti" para evitar la catástrofe el disco acaba de golpe, quizá demasiado tarde.

Y a nosotros sigue sin caérsenos la cara de vergüenza de ver como nos regocijamos o sentimos alivio al ver que hay alguien igual o más jodido que nosotros.

Raúl