Volver a Discos

Ama

"Ama"

No sé cuántos mensajes le he escrito ya al webmaster de madrugada quejándome de que el disco de Ama no me deja dormir. Y es que no puede ser, que alguien me explique cómo se puede conseguir emocionar tanto con tan pocos medios y trucos, cómo las melodías pueden llegarte tanto al alma cuando parece que vayan siendo inventadas y cantadas, casi sin darse cuenta, en voz alta durante un paseo en solitario.

En Desorden.net ya han dicho que es el disco del año y eso no puede decirse, porque este disco es un disco secreto, no debe destacarse, es mejor mantener la admiración que te produce en silencio, como la que profesamos hacia aquella chica de la que todos estamos enamorados y por ello mismo debemos respetar la taciturnidad, porque si decidimos desvelar a alguien en concreto nos exponemos a recibir igual respuesta y quedar fuera de la partida.

¡Qué difícil es hablar sobre este disco sin recurrir a la pornografía emocional! Si al menos estuviéramos seguros de que la falta de rubor tuviera los mismos resultados que en este magnífico disco...

¿Para qué explicar lo que ya explican las letras de manera irretocable? Aquí se habla para uno mismo y así debería quedarse, este disco es para escuchar por la noche porque es entonces cuando no podemos evitar recordar de quien estamos enamorados pese a que el día haya ido siguiendo su curso. ¿Y cómo te quedas con una sola canción?

Es perverso imaginar lo que hubieran hecho La Buena Vida con estas canciones, sospecho que no habría funcionado; necesitaban del poso amargo y dejado de las voces de Javier y Borja que hacen encantadores hasta los violentos y forzados hiatos y diptongos, necesitaban hacer daño a base de fragilidad y no reconfortar a base de cuidado y mimo.

El primer tema sitúa pero aún no sabes dónde, con el mismo título que la conocida novela de Françoise Sagan, se habla de un recomienzo, una puesta a cero que intentará llevarse a cabo a lo largo del disco.

De repente una huída, se va y tú no haces nada por retenerla.

Estamos perdidos pero seguimos caminando a tientas.

¿Se han dado cuenta de que siempre nos enamoramos de la misma persona? Sí, por eso ya se han enamorado de este disco a la altura de la desarmante 'Círculo y cuadrado', porque saben muy bien de quien les está hablando Ama, que los conocen tan bien como sus mejores amigos. Escuchar una canción como esta es tan incauto como la ordenación de recuerdos que lleva a cabo su protagonista, nos paraliza y nos hace darnos cuenta de que no hemos avanzado nada de nada.

Aunque a veces podemos engañarnos y pensamos así que todo va bien "bueno, más o menos bien" y te reprochas certeramente "y quién te manda pensar con lo que hay por disfrutar si no miras más allá". De nuevo la voluntad sigue siendo inútil y sentimos la impotencia del niño cuyos pies no le llegan a los pedales de su bici recién estrenada con la que había querido huir al fin del mundo.

Catatonia y dinamismo son igual de inútiles en 'Mi punto débil', la canción apócrifa y póstuma de Le Mans. Más doloroso que el amor no correspondido es no poder corresponder al desamor, las desdichas de lo primero provienen de la alucinación pero no es fácil de aceptar que haya huido lo que efectivamente fue y si disimulamos pensamos imbécilmente que no puede ser de otra manera por la otra parte. En eso pasa por tu lado una escamante cuyo nombre ni recuerdas.

Lo más doliente llega aquí y no, ya no puedo resistirme al parafraseo "Por ti dejé todo, por ti me lancé al mar, salté al vacío, por ti dejé todo atrás. Me hiciste ver el mundo de otra forma, me hiciste sentir especial, pensé que era un tipo con suerte, que estaba fuera de lo normal" y luego nos dejan bien clara la eterna carga de las personas verdaderamente excepcionales: no ser conscientes del regalo que es su sola presencia y por tanto no poder sentirse responsables de la ausencia de la involuntaria satisfacción que nos produce su compañía "tú no prometiste nada espectacular, fui yo quien pensaba que nada iba a cambiar". Con el creciente final de 'Conjunto vacío', al igual que cuando la persona que nos ha herido profundamente pero a quien se quiere todavía se explica, te gustaría golpearle pero acabas sin saber porqué dándole un fuerte abrazo.

'A veces hablamos de ti' vuelve a remarcar cómo un silencio vale más que mil palabras "pero sé que hablan mucho más sin mí". Por supuesto el cariño puede y deseas lo mejor cuando por fin aceptas la divergencia de los caminos aunque no se vaya "a entender jamás".

Y ya no hay vuelta atrás, 'Para mi ganaste', los más brutales efectos líricos "cuando paseábamos de la mano a ti te gustaba mirar aquella casa del centro ¿te acuerdas? Ahora ya no está". El otro culmen desgarrador viene después del piano y la voz ya vencida "ya no somos los de antes, aunque nos pueda pesar...".

Retengámonos un poco más en la pena, mañana empezaremos otra vida, pero ahora... "yo cambiaría la noche, cambiaría el día, por dos minutos más en tu compañía".

Ahora ya es hora de rendirse, algún día, te dicen, recordarás esto y te reirás, como te ríes ahora de comentarios como ese.

Para el último tema se permiten la única metáfora del disco, tan simple como efectiva, de hecho muchos la hemos dicho alguna vez y ya no podremos volver a utilizarla: la estrella que sigue viéndose cerca aunque esté a años luz. Para dejarnos contentos un lejano resquicio a la esperanza "pruebo a enviar mensajes codificados y espero una respuesta en no muchos años".

Y una mierda.

"El servicio contestador le informa de que no tiene mensajes" Se pueden llegar a tener instintos asesinos contra una voz grabada, aunque a veces sea esta quien nos abre los ojos.

Ríanse de Alejandro Sanz pero ahora toca volver a encontrarla con otro rostro y otro nombre diferente y otro cuerpo.

Que sí, que en Desorden.net tienen toda la razón del mundo, que este es el mejor disco del año, pero no se lo digan a nadie.

A ti, ya es hora de decírtelo, sigo echándote muchísimo de menos.

Ojalá seas tan feliz como pareces.

Raúl