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JOE
TURNER.- “The Boss of the Blues”. Atlantic 1956,
Hispavox 1977. Decir Big Joe Turner es hablar de una montaña de 150 libras y casi dos metros de puro blues, es hablar del hombre que definió un nuevo concepto (el de shouther) para referirnos a un estilo de vocalistas intensos y explosivos que marcaron la escena de los años cincuenta. Joe nació “alrededor de 1911” en Kansas City. Cuándo cuenta cuatro años de edad su padre pierde la vida en un accidente de ferrocarril. Joe dedicó en su infancia mucho más tiempo a la música que al colegio, hasta el punto de que al final de sus días apenas sabía escribir su propio nombre. Escuchando la música que se filtraba por la puerta del club Sunset conoció al que sería su principal compañero de correrías musicales, el pianista Pete Johnson, quien le ayudaría a burlar la prohibición para los menores de edad de frecuentar lugares donde se vendían bebidas alcohólicas para (con un bigote dibujado sobre el labio y el sombrero de su padre) poder cantar en el club. Al poco tiempo comenzó a trabajar como camarero y cantante ocasional en el Sunset, donde toma contacto con muchos de los protagonistas de la escena local (Jimmy Rushing, Walter Brown, Jo Jones...) y adquiere experiencia y renombre en las tablas. Su primera oportunidad le llega en 1936, cuando John Hammond le descubre en el Sunset y le propone girar con la banda de Count Basie, aunque esa asociación tendría que esperar, ese mismo año Hammond lleva a Turner y a Pete Jonson a Nueva York donde dos años m,ás tarde registran su primer disco para Vocalion con "Roll 'Em Pete" en una cara y "Goin' Away Blues" en la otra. La década de los cuarenta trae consigo grabaciones y giras con importantes figuras como Oran "Hot Lips" Page, Albert Ammons, Meade Lux Lewis, Duke Ellington, Benny Carter o Coleman Hawkins. Publica un buen número de discos para los sellos Varsity, Decca, National, Imperial y algunas pequeñas compañías. En el 49 apoya y acompaña en sus giras a florecientes promesas del blues como Lowell Fulson y Pee Wee Crayton. En 1951 reemplaza a Jimmy Rushing en la orquesta de Count Basie y en uno de sus conciertos es reclamado por Ahmet y Nesuhi Ertegün para su sello Atlantic, de reciente creación. Con Atlantic, Joe crearía algunas de sus más notables interpretaciones, conseguiría notables éxitos en las listas del R&B y grabaría un buen número de discos en los que se contaría con acompañantes de la talla de Elmore James y Van 'Piano Man' Walls. En 1956, los directivos de Atlantic Jerry Wexler y Nesuhi Ertegün pensaron que sería una buena idea reunirle en un estudio de grabación con su viejo compañero Pete Jonson. El resultado es “The Boss of the Blues”, el disco que nos ocupa y que recoge las mejores y más emotivas interpretaciones de Joe Turner. La grabación se realizó en dos sesiones que tuvieron lugar en marzo y vieron la luz el 23 de julio del 56 (en mono) y el 20 de julio del 58 (en stereo). Los músicos acompañantes están en buena medida recogidos de la banda de Basie y respetan al máximo la tradición del blues vocal de Kansas en la época anterior a la segunda guerra mundial, a la vez que añaden elementos del sonido que Atlantic popularizó al sentar el camino del R&B y abrir las puertas al Rock & Roll. La guitarra de Freddie Green, la trompeta de Joe Newman, los saxos de Frank Wess y Pete Brown, el trombón de Lawrence Brown, el bajo de Walter Page... un combo reclutado entre los mejores músicos de la orquesta que hizo famoso a Basie entre los músicos de Kansas. Y, sobre todo, la complicidad del piano de un antiguo camarada hacen posible que Turner saque lo mejor de sí mismo en un disco que hace historia. Pete Jonson, que el fecha de la grabación tenía serios problemas de salud, no lo aparenta en absoluto y suena como en sus mejores épocas. El repertorio repasa algunos de los éxitos obtenidos en los años anteriores, desde “Cherry Red”, “Piney Brown Blues” o “Wee Baby Blues” firmados al alimón por Turner y Johnson, “Rolling Pete” “Long Down Dog” y clásicos como “St. Louis Blues” o “How Long Blues”. La edición española que nos ocupa data de 1977 y la realizó Hispavox para el número 17 de su serie “That’s Jazz” con una interesante portada cuya parte central troquelada deja ver una foto del artista. Las notas interiores, firmadas por Whitney Balliet corresponden a las de la edición americana del 56. En fechas posteriores Joe Turnar consolidó su carrera como uno de los mejores vocalistas del Jump Blues y como un claro antecesor del Rock & Roll, en parte gracias a la versión descafeinada de sus temas que interpretaron entre otros Bill Haley y Elvis Presley. Cuando llegaron los 60 y los 70 cosechó buenos éxitos con algunos discos producidos por Norman Grantz para su sello Pablo en los que volvió a acompañarse de Count Basie. Su canto del cisne fue un disco producido por Don Pomus en el que se hace acompañar por los Roomful of Blues de Ronnie Earl. Falleció el 24 de Noviembre del 85 y aunque Pete Johnson actuó en su funeral, en marzo del año siguiente su amigo y pianista abandonaría también el mundo de los vivos. Entre las muchas y muy buenas grabaciones de Turner que, en las épocas del cd., han inundado el mercado, éste viejo vinilo sigue siendo uno de mis discos favoritos. Ramón
del Solo.
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ROBERT
LOCKWOOD, Jr.- "Steady Rollin’ Man". (Delmark DS-630)
1973. Si bien en la anterior entrega de esta sección reseñábamos la primera época de Alligator records con el álbum Somebody loan me a dime de Fenton Robinson, en esta ocasión partimos de la figura de Bob Koester para llegar al sonido y al groove de un disco discreto pero paradigmático en el panorama del Chicago Blues eléctrico. Pese a que en aquel momento ya mencionamos que Bruce Iglauer había dado sus primeros pasos discográficos en el sello Delmark, de la mano de Bob Koester, la falta de espacio nos impidió añadir que Michael Frank de Earwig records, Jim O’Neal fundador de la revista Living Blues y propietario de Rooster records o Bruce Kaplan de Flying Fish records, también habían empezado con Koester antes de emprender su propio vuelo en el universo de los sellos de blues independientes. Ciertamente la labor de Delmark fue inspiración y modelo inicial de muchas discográficas que apostarían por plasmar en vinilo las consecutivas metamorfosis del blues desde los años 60 hasta la actualidad. Incondicional del blues y del jazz desde la adolescencia, con el paso del tiempo, Bob Koester se fue metiendo más y más de lleno en el mundillo musical. Primero coleccionando y traficando con vinilos a todas horas, hasta el punto de hacer de ello su trabajo, montando una entrañable tienda de discos (Jazz Record Mart) que aún hoy se mantiene y, más tarde, fundando Delmark Records; emblemático sello discográfico allá donde los haya. Durante su primera época en Saint Louis, Koester trabajaba fundamentalmente con jazz tradicional y country blues, publicando el primer LP de la compañía en 1956. A finales de dicha década, cuando ya se había trasladado a la ciudad del viento, ampliaba sus horizontes hacia el jazz más puntero y el blues de los ghettos de Chicago, sin dejar por ello de editar dixieland o blues rural para el público del blues revival. Tras sus largas jornadas de apasionado trabajo en la tienda de discos, Bob Koester seguía inmerso en la música y no dudaba en acudir allá donde el blues y el jazz sonaran. Habitual de los clubes negros del ghetto, festivales y cualquier otro evento que oliera a autenticidad musical, aprovechaba cada salida para conocer de primera mano a los artistas que iban engrosando su lista de amigos y las referencias de su sello. De ese modo encontró a Junior Wells y Buddy Guy durante una actuación en el Theresa’s Lounge (lo que comportó la grabación de Hoodoo Man Blues, considerado por muchos el primer LP de Chicago Blues moderno). En el Sylvio’s solía actuar el joven Magic Sam, este nuevo contacto produjo el consiguiente LP West Side Soul. Durante la primera edición del Ann Arbor Blues festival (Michigan 1969), Bob gestionó la grabación de la actuación de Sam en dicho evento (para editarla posteriormente en un doble LP) y allí fue donde cerró un contrato de grabación con Robert Jr. Lockwood que supondría su primer y un tanto tardío álbum como líder... A diferencia de lo que haría Alligator con el paso de los años, las producciones de Delmark siempre han mantenido como común denominador la autenticidad, verosimilitud y naturalidad de las grabaciones, desde las primeras hasta las más recientes. Es posible que los discos más alabados y/o representativos del trabajo de Delmark en el terreno del blues sean efectivamente los anteriormente citados de Junior Wells o la magnífica obra de Magic Sam. Sin embargo, tras esta pequeña contextualización del sello y de la figura que siempre ha estado detrás de él, hoy recomendaremos al lector la escucha placentera de Steady Rollin’ Man, obra del malogrado Robert Lockwood Jr a quien tuvimos la oportunidad de ver por última vez en el festival de Blues de Cerdanyola (murió con 91 años el 21 de noviembre de 2006). Aunque este LP no sea exactamente la muestra definitiva de la personalidad musical de Lockwood, se nos antoja recomendable por su carácter de lección magistral de blues relajado y perfectamente engrasado. Un modelo rítmico, sonoro y de compenetración para cualquier banda que quiera acercarse a los patrones del primer Chicago blues eléctrico. El ritmo que predomina es sin duda ese shuffle perezoso tocado laid back, con madurez y parsimonia. De hecho, diez de los doce cortes del disco son variaciones mínimas de este ritmo tan asimilado al blues, aunque también encontramos un par de temas con patrones más jump u otro en clave calypso. Fred Below acompañado por los hermanos Myers ejecuta sus elegantes shuffle con las escobillas excepto en los dos instrumentales de la cara A y el tema de cierre de la cara B, en los cuales muestra su eficacia con las baquetas en contextos y tempos diferentes. La sesión destaca por ese groove bluesy impulsado por cada uno de sus componentes en perfecta armonía, quienes en aquel momento ya podían presumir de poseer una carrera musical inigualable y legendaria como banda regular de artistas de la talla de Little Walter bajo el nombre de The Jukes o The Aces, tanto en los escenarios como en los estudios de grabación. Además de reconocer la influencia directa de Robert Johnson (posiblemente la más puesta en evidencia, a conciencia, en este álbum), Robert Lockwood Jr. siempre se había considerado un guitarrista ecléctico, declarando su admiración por gente tan dispar como Blind Blake, Chet Atkins, Eddie Durham o Charlie Christian y reivindicando la transposición de lo que otros instrumentistas hacían con el piano a la guitarra (Basie, Ellington, Peterson…). En cierto modo tal y como, según el propio Lockwood afirmaba, hizo Robert Johnson con la música de Leroy Carr. En cuanto a su característica voz, la influencia más directa es la del legendario Doctor Clayton, también reivindicada por B.B. King y por muchos otros. Para aquellos que busquen un estudio más profundo de la obra de Lockwood, recomendamos la escucha atenta de sus numerosas grabaciones como acompañante de Little Walter, Sonny Boy Williamson, Otis Spann, Roosevelt Sykes o Eddie Boyd (particularmente jazzy en el tema “The Tickler” grabado en 1952) o de su discografía en solitario desde sus primeras grabaciones en los 40 para el sello Bluebird o la compartida con Johhny Shines. Alguna referencia bibliográfica. Aquí van algunos links para ampliar información sobre Delmark records, la figura de Bob Koester y, evidentemente, sobre Robert Lockwood, Jr.: http://delmark.com/delmark.history.htm (Página oficial del sello Delmark, parte de la vida y milagros de Bob Koester) http://jazzrecordmart.com/jrm.history.htm (Interesante artículo publicado por el Chicago Tribune, firmado por David Rothschild, recorriendo parte de la biografía de Koester, la historia de la tienda y del sello) http://www.robertlockwood.com/ (Web de Lockwood, heredada por su última banda oficial que sigue en activo y continúa reivindicando su figura) http://www.myspace.com/robertlockwoodjr (Pues sí, también Lockwood tenía su myspace, aquí encontraréis 4 extractos de uno de sus últimos directos, en Dallas) http://www.chicagoinnerview.com/archives/jun04_robert_jr_lockwood.htm (Completo artículo con esclarecedores extractos de entrevistas a Lockwood) http://www.legacy.com/GB/GuestbookView.aspx?PersonId=20013977&PageNo=1
(Libro de firmas con los adioses públicos de fans, familiares y
amigos, se puede participar…) Juan
Pérez Aznar
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FRANKIE
LEE SIMS. "Lucy Mae Blues". Specialty/Discophon,
1972. Frankie Lee Sims nació, según sus propias declaraciones en 1906, aunque todo parece indicar que la fecha correcta es el 30 de Abril del 17; en Nueva Orleáns. A la edad de diez años se trasladó a Marshall, Texas donde hizo sus primeros pinitos con la guitarra. La música le venía por tradición familiar. Además de ser sobrino de Texas Alexander y primo de Lightnin’ Hopkins “Mi padre tocaba en bailes, él y mamá solían tocar juntos. La primera canción que aprendí fue “Funky Butt, Funky Butt, take it away”. El viejo casi me mató de la paliza”. Parece ser que el estilo de Little Hat Jones fue una de sus primeras influencia. Finalizada la II
Guerra Mundial empezó a tocar en bailes y clubs por los alrededores
de Dallas “Toqué la guitarra sábados y domingos en aquellos
viejos bailes. Fui al colegio y enseñé durante dos años. Pero
hombre, un profesor no ganaba tanto, así que lo dejé y me fui a
Dallas. En aquel tiempo, sabes, yo y T-Bone Walker, y Lighnin´, y
Smokey Hogg éramos los únicos guitarristas de por allí, entonces.
Cuando llegué a Dallas me encontré con T-Bone. Así que él y yo
tocamos por algún tiempo en varios sitios de Dallas”. Frankie, si hubiese
tenido una suerte mejor, podría haber sido catalogado como una más
de las leyendas de la guitarra texana del country blues y uno de sus
principales exponentes durante las décadas de los 40’s y los
50’s. Tenía una forma sucia y chirriante de tocar que primero
ejerció con la acústica y después con la eléctrica. Resultaba
arrollador en los temas rápidos y perturbador y comunicativo en los
lentos. “Soy el mayor de quince hermanos y soy el único que
vive ahora. He tocado guitarras con seis cuerdas en mi, alambre para
cuerdas bajas... realmente difícil encontrar cuerdas en algunos
sitios. Nunca he tenido lecciones de música. Debe de ser un don
nuestro.” Su estilo preciso y bailable influyó en la forma de
tocar de muchos compañeros de viaje con los que coincidió en una
estancia de varios años en Chicago. Su primer disco a
78 rpm lo grabó para Blue Bonnet Records en los estudios de
Jackson Street en Dallas y en 1948. Lo más parecido al éxito que
conoció en su vida le vino en 1953 cuando “Lucy Mae Blues”, un
tema potente, resultón y bailable grabado para el sello de Los Ángeles
Specialty; alcanzó repercusión en los estados sureños. Tras tres
discos sencillos editados por Blue Bonnet, en el 57 le encontramos
grabando para el sello Ace el tema “Misery Blues”. Otros cuatro
sencillos con Ace en el periodo 57-58 y tres más aparecidos en
otras discográficas es todo el trabajo que vio editado en vida.
Aunque él afirmaba serlo, es poco seguro (más probablemente fuese
Billy Butler) que fuese el guitarrista del “Soul Twist”, el éxito
del saxofonista King Curtis en 1962 con el que sí participó en
otras grabaciones. Con posterioridad a su muerte los temas de una
sesión que tuvo lugar 1960 se editaron por vez primera en el sello
Krazy Cats en 1985. Se cuenta que la casa de Frankie Lee Sims siempre estuvo abierta a cualquier músico que pasase cerca y que Albert Collins y Johnny “Guitar” Watson recibieron sus lecciones. Su principal error tuvo lugar cuando, por falta de interés o de una ocasión propicia, se quedo fuera de la oportunidad que supuso el Blues Revival. Mientras que su primo Lighnin’ Hopkins, como tantos otros inició una brillante carrera acercándose al publico blanco y sacando billete en el tren de lo que en aquella época se llamó folk blues; Frankie se quedó sentado en la cuneta esperando un autobús que no efectuó parada. En 1969 Chris Stratchwitz le entrevistó e hizo planes de registrar grabaciones para su sello Arhoolie. Por desgracia, una vez más, era demasiado tarde. Frankie Lee Sims murió de neumonía el 10 de Mayo de 1970 en Dallas, Texas. Parece ser que en la época de su muerte tenía problemas con la bebida y estaba a la espera de resolver asuntos legales derivados de su implicación en un tiroteo. Es también en 1970 cuando Specialty edita en Usa el Lp “Lucy Mae Blues”, un disco que recopila sus grabaciones para el sello más algunos temas inéditos y tomas alternativas. Milagrosamente (y no me pregunten como ni por qué) el álbum se ve publicado en España en 1972 por Discophon; en una época en la que la discografía de blues editado en España podía contarse con los dedos de la mano y en la que de su exitoso primo solo había aparecido un disco en nuestro país, también en Discophon. El álbum, de un bluesman poco conocido y merecedor de una suerte y difusión mucho mayor, para muchos supuso un primer contacto con el blues y en todo caso constituye toda una rareza y una de esas joyas de vinilo que llegan a alcanzar la categoría de objeto de culto. Aunque los temas volvieron a ver la luz en una edición inglesa en cd. de 1992, nunca tendrán el encanto ni la carga emotiva que destilan las 33 revoluciones y la portada de colores psicodélicos del vinilo de Discophon La tumba de Frankie en el Lincoln Memorial Cemetery de Dallas todavía carece de una lápida con su nombre y es de suponer que algunas de sus grabaciones permanezcan sin editar por el momento. Ramón
del Solo.
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FENTON
ROBINSON. Somebody
Loan Me a Dime. (Alligator records) 1974 A
lo largo de su carrera y desde sus inicios discográficos para el
sello Duke, como músico de sesión, Fenton
Robinson vio una y otra vez como otros artistas obtenían
merecidos elogios que por justicia, al menos en parte, también
debería haber cosechado él. Primero sería Albert Collins quien se adelantaría con “Freeze”, un tema que Robinson también grabó en 1958 y que por cuestiones ajenas a su persona saldría publicado meses antes en la versión del maestro de la Telecaster, para el sello Kangaroo. Albert King triunfaría aderezando de nuevo el “As the years go passin’ by”, un tema que Pepermint Harris había escrito para la cara A del cuarto single de Fenton para Duke, en 1959. Después llegaría Boz Scaggs quien obtuvo un enorme éxito con “Somebody Loan Me a Dime”, atribuyéndose además la autoría del tema. Más tarde, Steve Ray Vaughan triunfaba en todo el mundo retomando la parte de guitarra que Robinson había registrado acompañando a su socio Larry Davis en las sesiones originales del “Texas Flood”…
Afortunadamente, el tiempo corrigió alguna de estas injusticias y Fenton Robinson recibió en vida parte del reconocimiento mundial
que siempre había merecido. En noviembre de 2007 se cumplen 10 años
desde que nos dejara. El álbum que reseñaremos a continuación no
sólo es uno de los mejores del Chicago de posguerra sino que además
capta con naturalidad y verosimilitud la genial personalidad musical
de su autor y el sonido real de una banda tocando en un club. Si bien la producción del sello Alligator no suele ser del agrado de quien firma estas líneas, sino más bien al contrario, los siete primeros álbumes del sello (Hound Dog Taylor & The House Rockers, Walter Horton with Carey Bell, Son Seals Blues Band, Natural Boogie, Somebody Loan Me a Dime y I got what I takes de Koko Taylor) y alguna que otra excepción, suenan mucho más auténticos y son sustancialmente diferentes de casi todo lo que vendría a partir del Midnight Son de Son Seals. No debe ser totalmente casual que todos ellos fueran grabados en los Sound Studios de Chicago con Stu Black como ingeniero de sonido y que, desde que Bruce Iglauer optara por cambiar de ingeniero y de estudios (a Curtom y Mantra), la calidez y calidad de la producción de Alligator disminuyera progresivamente al tiempo que las ventas y la cantidad de producciones incrementaban. Evidentemente,
los músicos y su sonido natural son parte muy importante del
resultado general de la labor de producción de un disco. En este
sentido, la banda que acompaña a Fenton
Robinson (voz y guitarra) se adapta perfectamente al registro
del líder aun conservando su marcada personalidad: Mighty
Joe Young a la guitarra rítmica, Bill
Heid en los teclados, Cornelius
Boyson al bajo y Tony
Gooden a la batería. Un equipo perfectamente unido y
complementado por una pequeña pero efectiva sección de vientos en
overdubbing. Más que destacar un tema u otro, recomendamos la
escucha relajada y atenta del álbum en su conjunto, con la percepción
de un todo formado por tempos, dinámicas y registros diferentes. Bruce Iglauer aprendió mucho de Bob
Koester cuando trabajó para su sello Delmark.
De hecho, Alligator nació
en cierto modo de la negativa del jefe Bob a grabar al crudo de Hound
Dog Taylor, ya que el empeño del joven Iglauer por hacerlo le
impulsó definitivamente a crear su propio sello discográfico.
Muchos discos emblemáticos que ilustran la autenticidad del Chicago
blues de posguerra pertenecen a la producción de Delmark
(Hoodoo Man Blues de Junior
Wells o West Side Soul de Magic Sam
entre los más significativos) aunque no deberíamos olvidar las
grabaciones hechas por Marcelle
Morgantini en los clubes de Chicago, durante los 70, editadas en
su sello MCM, por citar
otros ejemplos menos reivindicados. Algunos Links para ampliar información: http://www.cascadeblues.org/History/FentonRobinson.htm#Links http://www.alligator.com/index.cfm?section=discographyJuan
Pérez Aznar.
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