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HUBERT SUMLIN – “ About them shoes” - ( Tone-Cool Records, 2004)

    Si hace poco reseñábamos el tributo que Johnny Dyer y Mark Hummel hacían a Muddy  Waters, ahora es el turno para Hubert Sumlin. Este Cd en realidad rinde honores en dos vertientes: por un lado al propio Sumlin, verdadero héroe de la guitarra blusera, y por otro a Muddy Waters, no en vano de los trece temas del disco siete son composiciones del propio Morganfield y otros cinco, aunque salidos de la pluma de Willie Dixon, fueron encumbrados por Muddy Waters.

    Habitualmente asociado a Howlin’ Wolf, y con razón, puesto que, salvo contadas excepciones, se mantuvo de forma casi perenne en su banda desde 1954 hasta el fallecimiento del Lobo en 1976. Entre esos períodos en los que dejó momentáneamente la banda de Wolf encontramos la época en la que pasó a formar parte del combo de Muddy Waters. Y así, si ya había pocos conflictos entre Wolf y Waters, el hecho de tener en su banda al, por entonces, joven y prometedor guitarrista puso un punto más de discrepancia entre ellos dos. La estancia de Sumlin  en la banda de Waters ( motivada por la oferta de triplicarle el sueldo) fue en el año 1956 aunque parece ser que no duró mucho más de seis u ocho meses, volviendo nuevamente bajo el manto protector del Lobo. Y del mismo modo también parece que llegó a participar en alguna sesión de grabación con Waters: ocurrió tras la marcha de Jimmy Rogers, encargándose de la guitarra junto con Pat Hare en las sesiones de de enero, julio y diciembre de 1956.

    Este Cd presenta trece canciones: además de las siete compuestas por Waters y de las cinco por Willie Dixon, hay una más obra  del propio Sumlin. Fue grabado en el año 2002 y encontramos una importante retahíla de músicos que acompañan a Sumlin. Entre los universalmente conocidos están Eric Clapton que canta y toca la guitarra en “I’m ready” y “Long distance call”, y a Keith Richards, guitarra y voz en “Still a fool” y guitarra solamente en “I love the life I live” y “This is the end, little girl” ( que es el único corte en el que Hubert canta). No tan reconocibles como los dos anteriores son Levon Helm que se encarga de la batería en la mayor parte de los temas, haciéndose cargo de las baquetas en los restantes George Receli ( ex de la banda de Bob Dylan entre otros) quien también canta en “She’s into something” y “I love the life I live”. En funciones vocales están también el multifacético David Johansen  ( en “The same thing” y “Walkin’ thru the park”), Nathaniel Peterson ( “Lodine in my coffee”, “Evil” y “Don’t go no farther”) y Blondie Chaplin ( “Look what you’ve done”). Y dentro de los acompañantes venidos directamente del mundo del blues están David Maxwell al piano y Mudcat Ward al bajo en casi todos los cortes. Mención a parte merecen tres clásicos de blues en general y de las bandas de Muddy Waters: James Cotton que sopla la armónica en “She’s into something”; el resto del trabajo a la armónica recae sobre Paul Oscher quien además demuestra su pericia en la guitarra slide al estilo de Muddy Waters en “Evil” y canta “Come home baby”; y Bob Margolin que toca la guitarra con su habitual maestría en nueve de los trece cortes.

    A primera vista se puede pensar que este es el típico álbum que además de servir de homenaje al personaje en cuestión ( y que en más de una ocasión suele ir parejo al ocaso artístico e incluso personal de su protagonista, aunque parece no ser el caso), también va a abrir las puertas hacia un mercado más amplio. Puede que la idea no vaya muy desencaminada, pero no es menos cierto que la música aquí recogida mantiene la esencia del blues clásico de Chicago, del estilo de Muddy Waters y por supuesto de Hubert Sumlin, que a pesar de los problemas de salud que ha padecido en los últimos años ( en otoño de 2002 se le diagnosticó un cáncer, que desembocó en la extirpación de uno de sus pulmones, además de sufrir un infarto)  mantiene casi intacto su talento y capacidad a la guitarra ( hay que reconocer que el aspecto vocal nunca fue su fuerte).

    Su agenda anuncia que visitará España el 14 de Octubre ( Festival de Blues de Cerdañola). Esperemos que su salud no impida  ( como ya lo hizo no hace mucho tiempo) y que disfrutemos en estas tierras de una de las últimas leyendas vivas que nos quedan dentro del blues.

Roberto Prieto Reguera

MITCH KASHMAR – “Nickels & Dimes" – ( Delta Groove, 2005)

         Parece que existe una tendencia habitual de comparar a unos músicos con otros; de buscar sustitutos a aquellos que han pasado a mejor vida. Sin ir más lejos, a cuántos se les ha pretendido colocar en el puesto que, de manera precipitada, dejó vacante Stevie Ray Vaughan? Un ejemplo paralelo, pero ahora con la armónica como protagonista, lo hemos podido observar en William Clarke, aun cuando éste no llegó a gozar de la misma popularidad, al menos fuera de los terrenos bluseros.

            Pues bien, el objeto de comparación es aquí el “casi desconocido” Mitch Kashmar. Lo cierto es que este cantante, armonicista y compositor asentado en la soleada California no tiene nada de novato  en el mundo del blues ( ni de duplicado musical de William Clarke): nacido hace 45 años en Santa Barbara, California y  podría catalogársele dentro del estilo West Coast. Comenzó a tocar casi a escondidas en algunas bandas de su tierra antes de los 18 años, usando a tal efecto el carné de su hermano mayor; más tarde pasó a formar parte de The Pontiax con quienes se inició en el mundo discográfico, grabando el primer álbum a su nombre en 1999 ( “Crazy mixed up world”). En los últimos tiempos ha entrado en varias ocasiones en estudios de grabación, incluido como acompañante de Roy Gaines ( “The firts TB album”) o William Clarke ( quien, por cierto, elogiaba sobre manera sus cualidades instrumentales y vocales); además, como era de esperar, ha compartido escenario con lo más granado del circuito blusero. Y finalmente aquí está este espléndido trabajo que brilla con luz propio por todos sus costados.

            Grabado a finales de 2004 en California bajo la producción del multifacético Randy Chortkoof, Kashmar cuenta con unos acompañantes de lujo: Junior Watson a la guitarra, Ronnie Weber al bajo, Bob Welsh al piano ( y guitarrista en un tema) y Richard Innes a la batería. Además hay otras dos apariciones estelares: Arthur Adams y Abu Talib ( que no es otro que el legendario Freddy Robinson, renombrado tras su conversión al islamismo).

            En el Cd se recogen trece temas de los que siete son composiciones del propio Kashmar. El shuffle “Dirty deal” da la salida con una intro de armónica basada en el estilo del segundo de los Sonny Boy Williamson, al tiempo que Junior Watson se luce a la guitarra ( al igual que en el resto de su intervenciones) en su habitual línea texana y West Coast. “Nickels & dimes” es un potente funky fundamentado en la sólida sección rítmica y donde la armónica de Kashmar recuerda ahora a James Cotton y Junior Wells. “New York woman” sigue al dedillo la línea califonia, con ecos jazzeros y donde Kashmar emulando al gran George Smith al tiempo que la guitarra de Watson nos trae a la memoria a los maestros T-bone Walker o Pee Wee Crayton. Qué mejor que un boogie para que Bob Welsh dé muestra de su virtuosismo, y así lo hace en “Just show it to me”. En el blues reposado “Becky Ann” hay un giro hacia los sonidos chicagüenses. En “We’re sittin’ home tonight” Kashmar agarra la cromática para interpretar este tema con aires de Nueva Orleáns. El disco se cierra con el shuffle instrumental a la Little Walter “Runnin’ off at the mouth”.

            Por lo que respecta a los temas no creados por Kashmar tenemos los interpretados por los dos invitados estelares: el country-blues “Lizzy Mae” compuesto, cantado e interpretado a la guitarra por Abu Talib; y “Knock‘em dead”, obra de Arthur Adams que también lo canta y toca en él la guitarra. Tenemos jump animoso y saltarín en la canción de Johhny Watson “Gettin’ drunk”, y aunque sea redundante, el trabajo de Junior Watson a la guitarra es nuevamente perfecto, tanto en el acompañamiento como en la faceta solista. De Willie Dixon es el rumbero “I don’t play” ( que recuerda al “I just want a little bit”). Del saxofonista y cantante de jazz Lou Donaldson interpreta el blues lento “Whiskey drinkin’ woman” con Watson evocando las maneras de Guitar Slim. Y por último el clásico ritmanblusero de Bernard Roth “Who”.

            Este es un disco prácticamente inmejorable, desde Mitch Kashmar, buen cantante y mejor armonicista  hasta el último de los músicos que le acompaña, pasando por las personas que hicieron posible una producción casi perfecta.

                                                                                                Roberto Prieto Reguera

PINETOP PERKINS – “Ladies man” – ( M.C. Records, 2004)

         Tengo frente a mí el último, hasta el momento, disco de uno de los personajes más legendarios que pululan por el mundo del blues: Joe Willie “Pinetop” Perkins, quien el próximo 7 de julio ( mes en el que visitará Europa) cumplirá los 92 años, casi nada!. Y la verdad es que el hombre parece estar en plenitud de facultades, baste fijarse en algunas de las fotos  del Cd en las que, aunque la frase no suene muy bien, parece un chaval. Y cuando pasamos a escucharle al piano o cantando la cosa sigue por los mismos derroteros.

            Como es de suponer, dada su longevidad, Perkins se ha paseado por muchos de los rincones del blues a lo largo de las últimas ocho décadas. Ahí quedan sus relaciones musicales con Robert Nigthawk, con los King Biscuit Boys, Earl Hooker, Muddy Waters y un sinfín de históricos del blues. Y por todo este periplo, en este año 2005 ha sido galardonado con un W.C. Handy y un Grammy, ambos reconociendo sus logros a lo largo de su carrera musical.

 Curiosamente el instrumento con el que comenzó en el mundo del blues fue la guitarra pero tras un incidente con una mujer en el que casi pierde el brazo izquierdo, debido a las secuelas que le quedaron hubo de pasarse al piano. Tras deambular de un lado a otro, incluso buscándose la vida en ocupaciones diversas como mecánico, conductor u organista de iglesia, en 1969 entró a formar parte de la banda de Muddy Waters, en sustitución de Otis Spann, puesto que ocuparía hasta 1980. En 1976 grabó su primer disco a su nombre, “Pinetop is just on top” ( Black & Blue), encabezando una lista que se ha visto ampliada en las dos últimas décadas por más de una decena de discos, a parte numerosas colaboraciones con casi todo el mundo del blues. Y es que dicen quienes le conocen que en los últimos años, y tras dejar la bebida, parece haber rejuvenecido.

            Y aquí tenemos a Pinetop rodeado de algunas de las más destacadas mujeres del blues: Marcia Ball, Ruth Brown, Deborah Coleman, Odetta, Madeleine Peyroux, Ann Rabson, Angela Strehli y Susan Tedeschi. En el apartado masculino encontramos a dos viejos compañeros de camino Bob Stroger al bajo y Willie Smith, a la batería unas veces y otras a la armónica ( el hijo de este último, Kenny Smith y el productor Mark Carpentieri se hacen cargo de las baquetas en el resto de temas). Los guitarristas Jimmy Vivino,  - en cuatro cortes - y Elvin Bishop, dándole a la slide en “How long” también se suman a este sentido y merecido homenaje.

            Perkins canta en cuatro canciones: “Big fat mama”, compuesto por él mismo, “Kansas city”, uno de sus caballos de batalla, “How long” de Leroy Carr y “Chicken Shack”. Las cuatro fueron grabadas en directo en California en marzo de 2004, en una actuación en la que Pinetop no pudo tocar el piano por causa de una lesión en un brazo tras un accidente entre el coche en el que viajaba y un tren. Así que es Lisa Otey la encargada de darle a las teclas, mientras que Carmen Getit demuestra su habilidad con las seis cuerdas. Hay un quinto corte recogido aquí de esa actuación, “Hey Mr. Pinetop Perkins” en el que nuestro protagonista no está presente, dejando las tareas vocales a Angela Strehli. En dos de los siete temas restantes Perkins comparte las tareas del piano con algunas de sus compañeras: en “Pinetop’s new boogie woogie” ( obra de Perkins y con la típica marca de la casa) le escuchamos por el canal derecho, mientras que por el izquierdo sale el sonido del piano de Marcia Ball; y en el meloso “Careless love” de Leadbelly forma equipo con Ann Rabson, en este caso sin más acompañamiento que sus propios teclados.. En el clásico de Muddy Waters “Meanest woman” ( aquí titulado “Meanest women”), Deborah Coleman está a cargo de la guitarra y la voz, mientras que Susan Tedeschi hace lo propio en la balada de Joe Hunter “Since I lost my baby”. Ruth Brown ( con Deborah Coleman a la guitarra) se encarga de cantar “Chains of love”. Con aires de ragtime discurre el meloso “He’s got me goin’ ” en el que la joven Madeleine Peyroux pone la voz ( en la línea de Billie Holliday) y la guitarra. El archifamoso “Trouble in mind” tiene a la potente voz de Odetta como protagonista, mientras que Jimmy Vivino a la guitarra se acerca al estilo de B.B. King.

            A estas alturas es difícil que un disco de Pinetop Perkins no haga las delicias de cualquier aficionado al blues, y más cuando se pone a su alcance los medios ( materiales y personales ) con los que ha contado aquí.

Roberto Prieto Reguera

DOWN HOME SUPER TRIO – “In the house”  ( Crosscut Records, 2004)

   Bajo la denominación de Down Home Super Trio encontramos a tres destacados músicos de la Costa Oeste: R.J. Mischo, Frank Goldwasser ( antes conocido como Paris Slim) y Richard Innes, tocando en feliz comunión durante un concierto que tuvo lugar el 15 de noviembre de 2003 en una de las jornadas del envidiable festival de blues de la localidad suiza de  Lucerna. Y este supone el sexto, y último por el momento, volumen que el sello alemán Crosscut edita recogiendo actuaciones en directo en el citado festival. En los precedentes podemos encontrar a gente como Bob Stroger, Roy Gaines o Carl Weathersby.

   Tanto el nombre del grupo, como la portada del Cd nos dan una idea de por donde van los tiros; cuando escuchamos la introducción a cargo de Fritz Jakober - promotor del festival - recogida en el primer corte, ya no hay dudas: “The blues is back in town, we go back to the roots”. Y así es, entre la armónica de Mischo, la guitarra de Goldwasser y la batería de Innes se sobran para crear una atmósfera blusera en la mejor línea del blues del Mississippi, recordando al sonido básico pero a la vez complejo que desarrollaron bandas como la de Hound Dog Taylor. Las tareas vocales se las reparten entre Mischo y Goldwasser y encontramos también a dos invitados de excepción: los guitarristas Billy Flynn y Alex Schultz.

   El disco comienza con una composición del propio Goldwasser, “If you dig me let me know”, un boogie con sabor a Hound Dog Taylor que el francés había interpretado ya en su disco “Bleedin’ Heart”. “Sister taught me guitar” es un shuffle sacado de la cosecha de Eddie C. Campbell donde Goldwasser utiliza el pedal wah wah para rellenar espacio y la armónica de Mischo parece soltar chispas por momentos.”Candel is burning low” es un blues lento basado en el “Catfish blues” que tiene como creadores a los afamados Leiber y Stoller. De Don Nix es “Just can’t stay”, tema de un único acorde que discurre entre “I feel good” y “Two trains running”. “Blues King mango”, original del armonicista Alfred Harris, tiene su base rítmica asentada en los sonidos de Nueva Orleans. En “Keep on running” Mischo se hace cargo por completo de la situación: voz, armónica y percusión. Uno de los mejores momentos de este fantástico Cd llega con “Grand Casino” – título que hace referencia al lugar donde se celebró este concierto -, blues lento e instrumental que comienza con la presentación de Alex Schultz, quien hace aquí gala de sus virtudes a las seis cuerdas, al igual que en el siguiente corte, el boogie compuesto por Earl Hooker “Going down the line”. “They try to kill me” se desarrolla sobre la estructura de temas como el “No place to go” de Howlin’ Wolf, con Mischo soplando a la manera del propio Lobo y Jimmy Reed. “Just don’t care” es una nueva versión, en este caso del clásico de Screamin’ Jay Hawkins. En “Homesick blues” encontramos reminiscencias de los boogies de John Lee Hooker. El disco se cierra con “Bloody tears”, un shuffle que discurre por la senda del “Dust my broom”, original de Willie Dixon y en el que aparece como invitado el todoterreno de la guitarra Billy Flynn.

   Un disco sin concesiones a los adornos innecesarios que rinde homenaje al blues eléctrico del Delta y a tantos y tantos bluesmen que lo han desarrollado.

Roberto Prieto Reguera

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