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Bluespain

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DIMMY RIDER - "Nothing but a hound dog" (AxB Music, 2004)

  En estos tiempos que corren, la aparición en el circuito de un músico joven que dedica sus esfuerzos al blues acústico constituye una novedad. Además es bueno y se presenta con un cd. que se escucha de un tirón y promete ser el principio de una carrera interesante.

  Dimmy nació en Sabadell, en 1976, y desde los trece años compagina los estudios de música y guitarra con los de filosofía y ciencias políticas. Antes de emprender carrera en solitario estuvo integrado en el grupo "Black Jack".

  Su primer trabajo, "Nothing but a hound dog" ofrece versiones de temas de Willie Dixon, Muddy Waters y algún otro de los grandes; de entre todas me quedo con el "Talk to your daughter". En el cd se incluyen una versión "a capella" de "Driftin´" y algún tema de los Beatles, bien interpretado pero un poco fuera de sitio.

  Los mejores valores de Dimmy son una voz interesante y cuidada y una técnica en el acompañamiento con la acústica que denota años de práctica y estudio, a pesar de su juventud. En definitiva, un disco cálido,  intimista e interesante, con sabor a café del Village y un buen músico a sumar a la lista de  promesas para la nueva generación del circuito catalán.

   Si continúa en la misma línea, con toda seguridad, tendremos que volver a hablar de él.

R. del Solo

LURRIE BELL & THE VAMPIN’ BLUES BAND – “Cuttin’ heads” (Isabel Records, 2004)

   Este “Cuttin’ head” representa el sexto trabajo a su nombre en la carrera de Lurrie Bell, y quizás el más maduro de todos ellos. Entre medias se puede escuchar una importante retahíla de apariciones junto a su padre Carey Bell o a Billy Branch y los Son of Blues entre otros.

  Pero no es precisamente una “novedad”, en realidad es una reedición del disco homónimo editado en 2001 por el sello Vipyr Records, del que se debieron hacer no muchas copias porque al poco tiempo resultaba casi imposible encontrarlo. Así que, a pesar de que con este ya son dos los discos de Lurrie aparecidos en 2004, ninguno nos presenta al actual Lurrie Bell.

  Pues bien, los diez temas del cd fueron grabados en Chicago, en enero de 2000. Entre los músicos que aquí le acompañan están  Willie “Vamp” Samuels en el bajo – y a la producción de la obra -, Michael Coleman en varios temas a la guitarra rítmica y Carey Bell a la harmónica en dos de los cortes; en otros tres podemos escuchar también una sección de vientos, aunque esto no haya sido común a lo largo de la carrera de Bell.

  Desde la primera vez que se escucha este disco una de las características más perceptibles es que la guitarra de Lurrie suena más q nunca a Albert King, claro está, junto con su tendencia original hacia el estilo de westsiders como Buddy Guy, Magic Sam u Otis Rush, haciendo todo ello una mezcla que tiene como resultado ese estilo tan personal y peculiar que parece fiel reflejo de sus propios sentimientos.

  El primer tema – que al igual que el segundo, se presenta con el sonido de la guitarra más saturado de lo que en las grabaciones de Lurrie es habitual - “I’ve got a watch on you” va en la línea del “Help me” de Rice Miller, y muy similar a la versión que de “I.ve got my eyes on you” hiciese el propio Bell en su disco “Blues had a baby”. Le sigue uno de los mejores momentos del Cd que es la extensa versión de casi diez minutos del blusazo  de Buddy Guy “ A man and the Blues”: un lento – con el que ya nos había deleitado en el disco “Going on main Street” de su padre Carey - de esos que hacen afición, donde Lurrie saca a relucir todas sus virtudes como bluesman; y por si fuera poco con la demostración de facultades de Lurrie Bell, el teclas Dave Rice tiene una intervención magistral a lo largo de todo el tema pero sobre todo en la parte final. Para quitase el sombrero! Pero lo que viene después no desmerece en nada, a pesar de que el listón ha quedado muy arriba. “One day”es un shuffle a medio tiempo, que a pesar de estar acreditado al propio Lurrie Bell, suena a versión del que ha sido, y según parece seguirá siendo, caballo de batalla de su padre “One day you’re gonna get lucky”.Una vez más “I’ll be your 44”  aparece en un disco de Lurrie Bell, ahora con más sabor funky y con la sección de vientos dándole un soplo de sofisticación. En el lento y melancólico “Leaning tree” parece que la improvisación se adueña del terreno, aun más que en el resto de cortes. “Call me on the phone” y el clásico de Howlin’ Wolf “Smokestack lightning” cuentan con la presencia del progenitor Carey Bell a la armónica demostrando que es un verdadero maestro soplador. El inmortalizado por Alber King “I`ll play the blues for you” llega con la sección de vientos a pleno rendimiento y con la guitarra del líder homenajeando al gran Rey. Tampoco es ajeno al estilo del único de los tres “Reyes” que aun queda entre nosotros, B.B. King, y lo demuestra en “I ain’t nobody” un Shuffle con base jazzera, con la sección de vientos nuevamente en primer plano. Y para cerrar versionea a Little Milton en el blues/funky “4.59 AM”.

  Magic Sam hace casi treinta y cinco años que nos dejó, Buddy Guy se parapeta con excesiva habitualidad tras los influjos del rock más histriónico y Otis Rush se prodiga menos que el fotógrafo del BOE, pero si alguien quiere escuchar un verdadero disco de blues al mejor estilo West Side que se haga con este Cd que además está editado en España.

Roberto Prieto Reguera

ALBERT CUMMINGS – “True to yourself” (Blind Pig Records, 2004)

El sello del “Cerdo Ciego” asentado en San Francisco continúa apostando con habitualidad por rostros pálidos, con guitarra en ristre y tendentes a cubrir de sonidos rockeros casi todo aquello que pasa por sus manos. A los Jimmy Thackery, Popa Chubby o Joe Kubek entre otros, tenemos que unir al que algunos llaman el sucesor de Stevie Ray Vaughan, Albert Cummings.

 Originario de Massachusetts, este mocetón que pasa con creces los treinta años, si no está más cerca de los cuarenta, dedicó hasta no hace mucho casi todas sus fuerzas a la profesión de albañil. A eso de los doce años comenzó a darle al banjo, instrumento que abandonaría por la guitarra cuando comenzó a descubrir a SRV allá por los dieciséis. Su primera banda la formó cuando ya contaba con 27 años y a partir de entonces comenzaron los reconocimientos como el de B.B. King con quien ha compartido escenario en numerosas ocasiones.

Muchos son los comentarios que se pueden leer en los últimos tiempos sobre su similitud con SRV y sobre si es el verdadero sustituto que los seguidores del guitarrista tejano. Escuchando este disco parece que las influencias Hendrixianas y rokeras son aquí superiores; y por otro lado, a caso otros como Jimmy Thackery, Tom Principato, Chris Duarte o Walter Trout por nombrar algunos, no han podido ser dignos sucesores de SRV?

Este, su tercer disco, fue grabado en dos escenarios, Austin y Menphis, en vaya a usted a saber qué fechas y contó con el afamado productor Jim Gaines, que parece que casi todo lo que toca lo hace triunfar, utilizando, en el caso del blues, la receta de “50% blues-50% rock”. Los músicos que le acompañan son Riley Osborne a las teclas, B.E. Frosty Smith a la percusión y, cómo no, Tommy Shannon al bajo. Los diez temas del disco han salido de la pluma del propio Cummings quien, además de todas las guitarras, pone también la voz rayando a buena altura en este apartado y en una línea parecida a la de otros antecedentes en Blind Pig Records como Coco Montoya o Tommy Castro.

El disco comienza con “Man on your mind” un blues/rock con tintes funky – esquema que casi se repite en “Come up for air”, “Where did I go wrong” y  “Separately” - que desde las primeras notas deja ver a las claras que el espíritu de Hendrix, además del de SRV, anda rondando por aquí. En los casi cuatro minutos de ese primer corte se nos pone sobre aviso de lo que vamos a escuchar a lo largo de casi todo el cd, con un sonido de guitarra marcado por el uso de la saturación y del Wha-Wha casi constante.”Blues makes me feel good” es de lo más académico blusísticamente hablando, un shuffle saltarín con un solo de guitarra que a uno le recuerda a ... Gary Moore!. Boggie explosivo con herencia del viejo John Lee Hooker pasado por el tamiz de los Z.Z. Top en “Your sweet love”, y la guitarra de lo más Hendrixiana. Un blues lento en menores “Lonely bed”, sentido y relajado donde el sonido de la guitarra es agradablemente más limpio, con  ecos tanto de Vaughan como de Ronnie Earl. “Sleep” es una balada pop donde Albert coge la guitarra acústica. “Follow your soul” cierra el disco con ese aire rock/pop de las composiciones de Richie Sambora.

En definitiva un disco entretenido donde casi todo está bien hecho, o al menos como se pretendía hacer, pero que nadie se espere el “Texas Flood”.

                                                                        Roberto Prieto Reguera. 2004

JOAN PAU CUMELLAS y MIGUEL TALAVERA. (Amphora records. 2004)

A Joan Pau Cumellas le conocíamos principalmente por ser el acompañante de los últimos discos de “Big Mama”, con ella ha grabado “Tableau de Blues”-2000, “Stir the Pot”-2001, y  “En el Nom de Tots”-2003; pero con una media de 150 apariciones anuales es uno de los músicos que más se mueven en el circuito catalán. Actualmente compagina el trabajo con Big Mama con las actuaciones de “Mr. Hurricane Band”, su propio cuarteto y con conciertos a dúo, tanto  con el pianista Lluís Coloma como las que se recogen en el disco que comentamos, con el guitarrista Miguel Talavera. Enamorado y estudioso de la armónica explora e investiga todas sus posibilidades; imparte clases y es un músico versátil que ha participado en giras y grabaciones con Quico Pi de la Serra y Andrés Calamaro, entre otros. Ejerce como músico de estudio y participó en al grabación de la banda sonora de “En la ciudad”, premio Goya 2004. Su participación en festivales de blues le ha llevado por todos los puntos de España y por muchos de Francia, (Blues sur Siene, Cognac Blues Passions...). En directo Jean Pau es un armonicista que no defrauda, brillando tanto en el acompañamiento como en solos. Comparte su pasión por el blues con otra por el country y el bluegrass habiendo grabado con los cantantes americanos Sam Lardner, Alex Warner y con el grupo The Wild Turkey Band.

Miguel Talavera toca la guitarra desde los 7 años. A los 10 acompañaba a su madre, cantante de flamenco. Al frente de su propia formación “Men in Blue” interpreta composiciones propias y versiones de los grandes del blues; interesado también en otros tipos de música, forma parte del grupo Wade, junto a músicos africanos residentes en Cataluña y colabora con otras agrupaciones orientadas al country-rock. Es profesor de guitarra y ha trabajo en diversos proyectos como músico de estudio.

El primer trabajo discográfico de Joan Pau Cumellas y Miguel Talavera rebosa calidad y buen gusto; desde la foto de la portada, en la que las cuerdas de la guitarra atraviesan las celdillas de la armónica, hasta el último de los temas. El cd. presenta 12 temas en los que Miguel y Joan Pau alternan las partes vocales y demuestran una capacidad envidiable con sus respectivos instrumentos. Talavera hace alarde de su manejo con la acústica, diestro tanto en la técnica del fingerpicking como en el manejo del slide; en alguno de los temas demuestra que la eléctrica, el banjo y el dobro tampoco le son ajenos. Cumellas pone claro que pasaron aquellos tiempos en los que se le consideraba una joven y prometedora promesa para mostrarse como un consumado maestro de la diatónica y una referencia indispensable cuando uno se refiere al mundo de la armónica en nuestro país.

Las composiciones, que abarcan diversos palos de la música tradicional americana, con especial hincapié en el blues y un toque personal que refleja diversas influencias, desde el jazz clásico hasta otras músicas populares.  Ofrecen versiones de Muddy Waters, Elmore James y Tinsley Ellis, entre otros. “Last night”, firmada por Miguel Talavera es la única composición propia.

En definitiva, un compacto más que recomendable que merecería la suerte de una mejor promoción y distribución. Si puedes hazte con el, no vas a arrepentirte.

Ramón del Solo.2004

VICTOR ANEIROS BAND. "O blues do amencer". (Gaztelupeko Hotsak. 2004)

    Ya el segundo disco de la Victor Aneiros Band, Live in Montreux (Gaztelupeko Hotsak. 2003) supuso una sorpresa por la calidad de un directo contundente y eficaz y por la guitarra zurda de Victor, heredera de la ténica de los grandes. También  se hacía notar el aire norteño, con niebla y lluvia, de las dos composiciones cantadas en gallego que incluye; entre versiones de Otis Rush, Buddy Guy, SRV, Jimmi Rodgers...

   O blues do Amencer, de primeras, constituye una nueva sorpresa porque es totalmente diferente. Doce temas de cosecha propia y cantados en gallego; ya que, según nos contaba Víctor El nacer en Galicia está claro que no es lo mismo que haber nacido en Chicago, por lo tanto la forma de entender el blues tampoco es la misma aunque el concepto si lo sea. Por otro lado, la forma de ser del gallego tiene mucho de blues, el clima, la tristeza, la niebla en definitiva eso que aquí llaman morriña que no es otra cosa que el aguardiente del blues gallego”. Textos propios y alguna adaptación de otros como Raul Gonzalez Tuñón y Oliveiro Redondo. El disco recoge dos composiciones incluidas en Live in Montreux, "O ceo está chorando" y "Non me dexes morir aquí"

   El blues, que a menudo se empeña en quitarles la razón a los puristas ortodoxos; siempre ha sido un territorio permeable a ingredientes muy diversos y casa a las mil maravillas con el orujo blanco. Las múltiples influencias de Víctor, desde los más clásicos sonidos del delta hasta el blues-rock de los 60´s y los 70´s;  se ven matizadas por un acento y un sabor fronterizo que sitúa al viejo blues en un territorio distinto pero no ajeno. Si naces blanco y gallego no puedes ser Muddy Waters ni Son House, pero puedes hacer un blues sincero y honrado que se enraíce en el mundo que mejor conoces. Como prueba, basta con escuchar “Prestige blues” o el tema que da nombre al compacto.

   Por otro lado, la banda, que no presenta variaciones en su formación, muestra una faceta mas intimista que en el directo anterior . Aneiros hace buen uso del dobro y del slide y el resultado es un  disco que no solo no desmerece de “Live in Montreux” sino que potencia las principales cualidades de éste. El cd. cuenta con una bonita presentación y constituye un nuevo paso en la interesante carrera de un músico que ha evolucionado hasta ofrecernos una particular visión del blues, teñido por los colores y la lluvia de Finisterre.

   Ahora solo queda esperar y desear una gira promocional del cd. que nos permita verle en directo en otros puntos de la península.

Ramón del Solo 2004.

Entrevista a Víctor Aneiros en Bluespain 

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