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BLUE
TUBES. - "Blue Tubes" (Black Sounds Records,
2007) Aunque la grabación de este disco que marca el debut de la banda date del 10 de marzo de 2007 en los estudios Sonats de Girona, si sus componentes sumasen los años que cada uno de ellos ha dedicado a esto de la música acumularían una envidiable cantidad de trienios. La formación de Blue Tubes (Miguel Angel Marrodán, voz, guitarra y armónica; Lluís Figueras, guitarra; Enric Fluviá, bajo y Juan Pérez, batería.) está sobradamente curtida en los circuitos catalán y valenciano, lo suficiente como para que este primer trabajo discográfico, grabado en estudio pero con las condiciones de un directo “sin trampas ni cartón viéndonos las caras y todos en misma sala.”; derroche calidad, buen hacer y una profesionalidad fuera de duda. Música honesta y sin artificios, en la estela del Blues que se dejaba escuchar en la Windy City allá por los años cincuenta. Bajo el nombre de Blue Tubes o con el de Slow Drag han participadp en los festivales de Roses, Reus y el Black Music Fest.; además de compartir escenario con figuras internacionales de la talla de Ike Turner o Sherman Robertson. También estuvieron presentes en los conciertos homenaje al armonicista “Tio Paul”, fallecido un mes después de la grabación del disco y al que se dedica el cd. en una nota en el interior de la portada. Los cinco temas que componen la grabación dejan sentir las influencias del grupo, desde el gusto por Chicago ya citado hasta colores texanos y una no oculta admiración por James Harman (su composición “Swamp Night” marca el comienzo del cd.) y el primer Johnny “Guitar” Watson del que recrean”She moves me”, un tema que también versionease Kim Wilsom y en el que destaca el trabajo a la guitarra de Lluís Figueras. Miguel Angel Marrodán aporta al grupo una voz perfectamente creíble (una cualidad nada fácil de encontrar en los grupos europeos) y buen gusto con la armónica. La sección rítmica tiene la virtud de no querer demostrar todos los alardes técnicos que pueden llegar a hacer sus componentes limitándose, como es de ley, a ofrecer un colchón sonoro y una base espléndida en la que los solistas pueden desenvolverse con soltura. No es fácil encontrar actualmente bandas en las que el bajista no pretenda demostrar que no le faltan dedos y el batería deje de comportarse como si en cada momento estuviese realizando un solo; cuando se dan estas circunstancias el resultado gana en profesionalidad y la calidad de sus músicos se muestra en el resultado final y no en innecesarios alardes. Todo un acierto presente en cad uno de los temas que componen esta primera grabación de Blue Tubes. El disco ha visto la luz en el sello
valenciano “Black Sounds Records” y podéis haceros con el a
través de su página web http://www.blacksoundsrecords Solo queda desear que Blue Tubes no sólo coseche éxitos en el ámbito catalán y valenciano y que una próxima gira peninsular les sitúe e el puesto que merecen dentro de la lista de las mejores y más consagradas bandas de Blues a éste lado de los Pirineos. Es cuestión de esperar. Ramón del Solo |
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RICHARD
RAY FARRELL & STEVE GUYGER- "Down Home Old School Country
Blues" (Blue
Beet, 2007)
Tanto
Farrell como Guyger son dos músicos entregados desde hace décadas a la música,
especialmente al blues: entre los dos sobrepasan los sesenta años de
dedicación. En los últimos años han unido fuerzas habitualmente, tocando
en múltiples escenarios especialmente en Nueva York y Filadelfia. Así que
además de ser buenos conocedores de los distintos palos del género, también
se da entre ellos la simbiosis necesaria para que este álbum resulte de lo
más aconsejable.
El título del disco es bastante clarificador sobre la música que en
él nos vamos a encontrar: country blues tocado a la vieja usanza, con ese
aire “down home” y
siguiendo los pasos de dúos como Brownie McGhee y Sonny Terry u otros más
actuales como Cephas and Wiggins o Paul Rishell y Annie Raines. Los dieciséis
temas son versiones más o menos conocidas de clásicos del blues, grabados
casi todos ellos originalmente durante la primera mitad del siglo XX y con
los que estos dos músicos pretenden rendir homenaje a varios de los
maestros del género siguiendo los patrones originales. La prueba la tenemos
desde el primer corte, “Good
morning Little Schoolgirl”, en la que Farrell y Guyger hacen una
perfecta a la vez que personal recreación de esta canción grabada por John
Lee “Sonny Boy” Williamson en 1937 en compañía de los guitarristas
Robert Nighthawk y Big Joe Williams. Hay en este disco otros dos temas
compuestos por John Lee Williamson: el que aquí titulan “Early
in the morning” aunque realmente se corresponde con el “New early in
the morning” grabado inicialmente por Williamson en 1940; y “Sail
on” también conocido como “Springtime blues”.
La tarea vocal es compartida casi a partes iguales por ambos
artistas, cada uno con su estilo pero con plena efectividad: si la voz de
Farrell destaca por su claridad la de Guyger por su emotividad. Farrell pone
la voz en el clásico del Mississippi “Rollin’
and tumblin”, el “Friar’s
Point blues” de Robert Nighthawk en el que también recuerda el estilo
de la guitarra slide de Nighthawk, “Cocaine
blues” del pionero del Piedmont Blues Luke Jordan, “Keep
your hands off her” de Leadbelly o “Diggin’
my potatoes” compuesta por Big Bill Broonzy. Y a Guyger le escuchamos
– además de de en “Early
in the mornnig” y “Sail
on” – en “Cool
cool place to go” escrita por Rice Miller pero
que bebe del “I believe I’ll dust my broom” de Robert Johnson, “I
gotta go” de Little Walter y que es le tema más “moderno” del álbum
puesto que la primera vez que Walter la grabó fue en 1955, en el
tradicional y bailable “Oh
Red” que sigue la línea de los jitterbug o en el clásico chicagüense
“That’s
all right”.
Uno de los aspectos positivos que tiene este formato de dúo es el hecho de
poder percibir plenamente las evoluciones instrumentales y vocales de los
intérpretes sin la injerencia de otros instrumentos que puedan solapar su
sonido. Así nos damos cuenta del buen hacer de Farrell a la guitarra, adaptándose
a la perfección a cualquier estilo, ya sea Piedmont, Mississippi o el de
Chicago de los años 30 y 40 representado por gente como Tampa Red o Big
Bill Broonzy. La no menos experta y diestra armónica de Guyger sabe
recuperar los matices de cada uno de los grandes de la blues-harp aunque sin
perder su propia personalidad, lo que le confiere un estilo diferenciado de
la mayor parte de armonicistas actuales.
Aunque hoy día el blues está dominado por la electrificación, el
blues rural, “desenchufado”, sigue presente gracias a algunos músicos
que pretenden perpetuar esta tradición; muchos, compaginando las vertientes
acústicas y eléctricas del blues, como el caso de Farrell y Guyger y otros
más fieles al country blues y al folk como Fruteland Jackson.
Afortunadamente, en España también tenemos la suerte de contar con
interesantes intérpretes de estos estilos rurales: Txus Blues & José
Bluesfingers, The Suitcase Brothers, Malcon Scarpa y Ñaco Goñi o Fede
Aguado y Osi Martínez por citar algunos. Roberto Prieto Reguera
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KOKO
TAYLOR
– “Old school"
( Alligator Records, 2007) A
este trabajo discográfico se le pueden encontrar muchos alicientes,
entre otros que supone el regreso al estudio de grabación de la que
muchos han denominado “Reina del Blues” después de siete años
desde que grabase su último disco – el titulado “Royal Blue”
-; que nos da la oportunidad de escuchar nuevas canciones de esta
mujer a la que, allá por el mes de noviembre de 2003, ingresaban de
urgencia en un hospital con muy malas expectativas sobre su total
recuperación y regreso a los escenarios; o que el título del disco
y la presencia de músicos como Bob Margolin o Billy Branch parecen
indicar un regreso al blues de la “vieja escuela”. Mi
primera impresión sobre el disco es que aquí, en general, no hay
blues a la “vieja escuela”: por un lado las producciones del
sello Alligator hace tiempo que no van por esos derroteros sino más
bien por los del blues/rock contemporáneo, eso cuando no se aleja
incluso del epíteto “blues” para abrazar otros estilos
musicales; por otro lado, la presencia - protagonista en la mayor
parte del Cd - del guitarrista Criss Johnson, con un estilo más
apegado al blues/rock que al blues de la “vieja escuela”,
tampoco favorece en nada para conseguir la pretensión de practicar
ningún tipo de blues clásico. Así
pues, descartando que este disco sea una especie de revisión de la
música que Muddy Waters, Little Walter u Otis Spann practicaban en
Chicago allá por los años cincuenta,
uno ya se puede hacer a la idea de que realmente estos doce
cortes, si se pueden catalogar como
algo, es como “blues contemporáneo”, eso sí enraizados en el
blues que se ha practicado en Chicago desde mediados del siglo
pasado hasta nuestros días, y de los que obviamente se ha empapado
nuestra protagonista, no en vano llegó a la Ciudad del Viento allá
por 1951. No comparten esta misma idea los responsables de los
premios Grammy que ya han incluido a este “Old School” como uno
de los pretendientes al galardón dentro de la categoría de
“mejor álbum de blues tradicional”: vistos los antecedentes era
de esperar. En
once de los doce temas repiten los mismos músicos: Criss Johnson a
la guitarra, Brother John Kattke al piano, Kenny Hampton al bajo eléctrico
o Jimmy Sutton al bajo acústico y Willie Hayes a la batería. Con
Koko a la voz interpretan algunas canciones influenciadas por el
“Wand dang doodle” como son “Gonna
buy me a mule” o “You
ain’t worth a good woman”, ambas compuestas por la propia
Taylor. “Bad
rooster” es una especie de “Boogie chillem” evolucionado.
En “Don’t
go no further” la banda se acerca al estilo original de la
composición de Willie Dixon: el bajo acústico sustituye en esta
ocasión al eléctrico, la guitarra de Johnson aparece más comedida
y con menos distorsión y el saxo de Mark Kazanoff le imprime un
acertado gusto “jump”. Al “All
your love” de Magic Sam le bajan las revoluciones, convirtiéndole
en un blues más duro que la fresca tonada grabada originalmente en
1957. Bob
Margolin a la guitarra y Billy Branch a la armónica aparecen en
otros seis cortes junto a los músicos antes citados. “Piece
of man”, compuesto por Koko, es un potente shuffle con flecos
funky. También les escuchamos en la versión del tema de Memphis
Minnie “Black
rat” con la excelente guitarra slide de Margolin. La tensión
alcanza uno de los momentos álgidos del Cd con la balada “Money
is the name of the game” que se desenvuelve entre el blues y
el soul y en la que escuchamos a un magistral Branch respaldando con
su armónica el lamento de la cantante; el solo de guitarra de
Johnson a mitad del tema tampoco tiene desperdicio. Otra composición
de Koko es “Better
watch your step” basada en el “Shame shame shame” de Jimmy
Reed en el que nuevamente destaca la armónica de Billy Branch. Si
era cuestión de recordar los blues de Muddy Waters, en la versión
de “Bad
avenue” – original de Lefty Dizz – tenemos un buen
ejemplo: Margolin a la slide y Branch siguiendo los pasos de los dos
Walter ayudan a recrear ese sonido. El último corte en el que
escuchamos a estos dos invitados es “Hard
pill to swallow”, un medio tiempo escrito por Koko con
reminiscencias de las composiciones de Howlin’ Wolf. Para
cerrar el disco utiliza a los miembros de la Blues Machine: Vino
Louden y
Shun Kikuta a las guitarras, Stanley Banks al piano, Melvin
Smith al bajo y Ricky Nelson a la batería. Los seis interpretan una
rockera versión de “Young fashioned ways”, otra creación de
Willie Dixon popularizada por Muddy Waters. Un
buen disco, calificado por algunos entendidos como uno de los
mejores del año o incluso de los últimos años – ¡para gustos
los colores! -, en el que volvemos a escuchar casi en plena forma a
una de las leyendas vivas del blues, quien además de cantar ha
compuesto cinco temas y es la coproductora de la obra. Pero hablando
de “vieja escuela”, y sin salir de las grabaciones que Koko ha
hecho para la compañía Alligator, yo me quedo con “The
Earthshaker”, y es que contar con Sammy Lawhorn y Johnny B. Moore
a las guitarras y Pinetop Perkins a las teclas es todo un lujo.
Roberto
Prieto Reguera
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BOB
STROGER – “Bob is back in town”
( Airway Records, 2007)
A sus más de setenta años, este bluesman nacido en Missouri y
afincado desde mediados de los cincuenta en Chicago puede presumir
de ser parte de la historia viva del blues pues, como bajista, ha
tocado y grabado con casi todos los grandes, formando parte de las
bandas de gente como Otis Rush, Sunnyland Slim o Jimmy Rogers. Además
de ser uno de los bajistas más solicitados en el circuito blusero,
en los últimos años ha empezado a tomar el liderazgo de algunas de
las bandas en las que participa, ejercitándose también como
vocalista.
En 2002 el sello alemán Crosscut editó su primer disco
grabado en directo en el año 1998 en el Festival de Blues de
Lucerna; en él Stroger aparecía acompañado y compartiendo
protagonismo con músicos como los guitarristas James Wheeler y
Billy Flynn o el pianista Ken Saydak. En este nuevo disco, grabado
en marzo de 2006 en Chicago, aunque Bob cuenta con escuderos de
primera fila como Steve Freund a la guitarra, Kenny Smith a la batería
o Kenny Barker al piano, es él quien canta en todos temas, además
de poner el soporte rítmico con el bajo.
Este es un disco que se podría calificar de sosegado,
presidido por un halo de serenidad, calma e intimidad aunque no por
ello falto de la necesaria emoción; el jazz que Bob Stroger practicó
en décadas pasadas se entremezcla con el blues acercándonos a
estilos más propios de la Costa Oeste que de la Ciudad del Viento.
Y gran parte de “culpa” de este aire jazzy que rodea al disco es
de Sam Burckhardt, productor de la obra junto con Stroger,
responsable del sello Airway y que colabora en la grabación tocando
el saxo tenor. Burckhardt es un músico que siente especial
predilección por el jazz y el swing y que compartió escenarios con
Bob Stroger – también con Steve Freund - cuando ambos formaban
parte de la banda del legendario Sunnyland Slim.
Las composiciones del propio Stroger y las versiones se
reparten por igual entre los doce cortes del Cd. Entre las primeras
escuchamos “I’m
busy man” y “Bob
is back in town”, en la línea de los blues after hours y que
suponen una buena muestra de la interacción que alcanzan durante
todo este trabajo los músicos que acompañan a Stroger, destacando
especialmente en estos dos cortes la guitarra de Freund y el piano
de Kenny Barker. También llevan la firma de Stroger “Blind
man blues” que bebe del “Oh, pretty woman” popularizado
por Albert King y donde Barker se luce al órgano, “I
gotta move” basado en “It hurts me too” y “Jazz
man blues” cargado de swing y con el saxo barítono, tenor y
trompeta jugando un papel importante. En
cuanto a las adaptaciones están “Key
to the highway” interpretada únicamente con la voz y el bajo
de Stroger y la guitarra de Freund – para mi gusto de lo mejor del
disco -, “What goes on in the dark” grabada originalmente en
1961 por Junior Parker, “Don’t
you lie to me” de Tampa Red o “Just
a bad boy”- retitulando el “Bad boy” de Eddie Taylor – y
donde Willie “Big Eyes” Smith aparece como invitado tocando la
armónica. El disco se cierra con un video del tema “Blind
man blues” recogido en el propio estudio de grabación.
Creo que este es un fantástico trabajo y sobre todo muy
serio, con una docena de canciones interpretadas y grabadas con el
mejor gusto, perfecto para sentarse a escucharlo y apaciguarse después
de un día ajetreado. Tristemente no parece haber logrado la
repercusión que merece. Roberto Prieto Reguera
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CAREY
& LURRIE BELL - “Gettin' up” (
DVD. Delmark, 2007) No habían pasado muchos minutos desde que había terminado de echar el primer vistazo a este último trabajo discográfico de Carey Bell y su hijo Lurrie, cuando me dio por abrir el correo electrónico y me encontré un e-mail de Ramón del Solo con la mala noticia del fallecimiento de Carey. Raudo y veloz volví a poner ese mismo Dvd y la verdad es que la sensación fue contradictoria. Mientras lo veía la primera vez recordaba los dos conciertos suyos que tuve ocasión de ver en vivo, especialmente el del 9 de junio de 2006 en Guecho. Allí ya pudimos contemplar que estaba bastante “cascado”, cediendo gran parte del protagonismo a su hijo Lurrie al tiempo que miraba a su vástago desde la silla en la que permaneció sentado la mayor parte del tiempo. Aun así nos demostró a quienes tuvimos la suerte de verle y escucharle que el estatus que ocupaba no era por simple casualidad: además de su maestría a la armónica y de su acertado estilo vocal - en algunos momentos algo más debilitado que años atrás -, en él había algo más, ese algo que sólo tienen los verdaderos bluesmen y que les permite transmitir al público unas sensaciones especiales y difíciles de describir, ese algo que por fortuna su hijo Lurrie también ha heredado. En este Dvd se recogen tres actuaciones realizadas entre julio y octubre de 2006 en la ciudad de Chicago. La primera de ellas ocurrió en el Rosa’s Loungue el 27 de julio, cuando Carey acababa de salir del hospital después de haber estado ingresado durante cuatro semanas por culpa de un accidente en el que se rompió una cadera. Así que ahí tenemos al mayor de los Bell, sentado en una silla desde la que es capaz de cantar con el mismo carisma de siempre y de soplar la armónica como pocos, con un estilo que le hace distinto de todos los demás. En esta primera presentación cuenta con su hijo Lurrie a la guitarra, el veteranísimo Bob Stroger por el que parece que no pasan los años, Roosevelt Purifoy al piano y Brian Jones a la batería. El repertorio se abre con uno de los clásicos de Carey - aunque compuesto por Junior Wells -, “What my Mama told me”. El siguiente corte titulado “Gettin’ up” lo escribió el propio Carey la noche antes de este directo pensando en la ocasión. Uno de los dos temas en los que Lurrie hace las veces de vocalista es en el conocido “Baby please don’t go” donde se une la guitarra Scott Cable, guitarrista de la banda de Carey en los últimos tiempos. El instrumental “Bell’s rock” es otra nueva muestra del virtuosismo de Carey con la blues-harp y de Lurrie con la guitarra; como en la mayor parte del disco, primero el padre y luego el hijo se van repartiendo los solos sin dar tregua ni respiro al público allí presente. Continuamos con otra de las canciones habituales de Carey, el reposado “Hard to leave you alone” donde cambia la armónica diatónica por la cromática y el resultado es el esperado, fenomenal. Esta primera batería de blues y shuffles se cierra con “I’m a fool”, otra creación de Carey que recuerda a las composiciones de Willie Dixon allá por los años sesenta. Los siguientes cuatro temas proceden de una actuación en el Buddy Guy’s Legends acaecida el 21 de octubre. Aquí Carey presenta mejor cara, suponemos que recuperado de su lesión en la cadera. Nuevamente cuenta con Lurrie como principal lugarteniente; Scott Cable también a la guitarra, Roosevelt Purifoy al piano, Joe Thomas al bajo y Kenny Smith a la batería conforman el resto de la banda. Dos shuffles de similar factura son obra Carey, “One day” y “Lay down dirty shame”, y los otros dos son versiones de dos clásicos de Little Walter - junto a Walter Horton uno de los armonicistas que más influyeron en el estilo de Carey Bell -, “Leavin’ in the mornig” y “Last night”. Un día después de la sesión del Rosa’s el equipo de Delmark Records se trasladó hasta el domicilio de Lurrie para grabarle junto a su padre, esta vez a ellos dos solos, en una revisión de esa imagen que tenemos del campesino negro tocando en el porche de su cabaña asentada en los campos del sur de los USA; aquí nos encontramos en un acogedor salón, con los protagonistas sentados en un cómodo sofá pero en medio del mejor ambiente para que padre e hijo destilen lo mejor de sí mismos. Como en la mayor parte de los otros diez cortes del Dvd, Carey toca con su armónica las primeras notas de cada tema para marcar la salida a Lurrie, y éste le sigue con la máxima compenetración. Interpretan tres blues en los que nuevamente Carey es el cantante: “Broke and hungry”, “When I get drunk” y “Short dress woman”. Y para acabar, la guitarra y la voz de Lurrie atacan una canción gospel titulada “Stand by me” - no el tema que hiciese famoso Ben E. King -. Probablemente se editarán nuevos discos de Carey Bell; si no fuera así, este trabajo es una de las mejores formas de poner punto y final a una trayectoria discográfica que, como artista principal, comenzó en 1969 precisamente en este mismo sello con el disco “Carey Bell’s blues harp”. Roberto Prieto Reguera
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JIMMY
BURNS - “Live at B.L.U.E.S.”
(
DVD. Delmark, 2007) Ya han pasado casi cuatro años desde que la compañía Delmark publicase el tercer larga duración de Jimmy Burns, y en esta ocasión, como viene siendo habitual durante los últimos tiempos en este sello discográfico, además del formato Cd también han publicado un DVD recogiendo una actuación en directo ocurrida el 13 de agosto de 2006.Y nuevamente es un club de Chicago - ¿dónde mejor si no? - en el que tuvo lugar la sesión: el B.L.U.E.S, un local que por lo que se desprende de su propio nombre y por lo que se puede ver en el video es de lo más aparente para conciertos de blues, además de para saciar el hambre con las viandas que salen de su barbacoa colocada en el patio del local. Jimmy Burns, además de los blues de su Mississippi natal y del Chicago que le acogió, en su juventud recibió influencias de otros estilos como el doo-woop, el R&B o el soul, con lo que su voz, además de apropiada, se presenta acondicionada para abandonar los terrenos propios de blues sin desentonar lo más mínimo. Los tres primeros cortes son buena muestra de sus raíces souleras: el tema que diese título a su primer disco para Delmark titulado “Leaving here walking”, “Miss Annie Lou”, grabado originalmente también en ese primer Cd, y “No consideration”, rescatado de su disco del 1999 “Night time again”. Hay además otras cuantas versiones de temas previamente grabados por Burns y compuestos por él mismo: el boogie a lo Hooker “Better know what you’re doing” y el blues lento “Mean mistreating mama” aparecieron en el disco titulado “Leaving here walking”; el instrumental de aires jazz y funk “Don’t be late” en su segundo disco para Delmark; y del álbum “Back in the Delta” reinterpreta “Country boy in the city” y “Stop the train”, con aires de los blues del Mississippi. En estos dos últimos temas y en la revisión del “Wild about you baby” de Elmore James, Burns demuestra que también es certero a la slide guitar. Interpreta además otros tres clásicos: el lento “Can’t hold out much longer” de Little Walter - en el que Burns toca la armónica en un estilo cercano al de John Lee Williamson -, “Whole lot of lovin” de B. B. King y otra más de Riley King, “Three o’clock blues” contando en esta ocasión con la enérgica voz de Jesse Fortune que aparece como invitado especial. En el trío que le acompaña destaca el guitarrista Tony Palmer, conocido secundario de la escena blusera - me viene a la cabeza su aparición junto a Otis Rush en el directo en Montreux de 1986 -, de marcadas influencias rockeras aunque sin recurrir a los aspavientos de los que adolecen otros guitarristas de blues. La sección rítmica la forman el baterista James Carter y el bajista Greg McDaniel. Nuevamente Koester y sus socios han dado en el clavo con una grabación a la que pocas pegas se le pueden poner. Roberto Prieto Reguera
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