|
|
Bluespain |
Principal Sumario Galeria Enlaces Conciertos Foro
|
|
|
WILLIE
“BIG EYES” SMITH
Con cada disco que llega a mis manos de bluesmen de la vieja guardia como Willie Smith, Hubert Sumlin, Pinetop Perkins, James Cotton, Bob Stroger, Jody Williams…-inevitablemente me asalta una duda: ¿qué será del blues clásico de Chicago cuando esta gente pase a mejor vida? – no olvidemos que los que menos son septuagenarios -. La respuesta parece alentadora: por suerte hay un buen número de músicos – mayoritariamente blancos – que siguen mostrando predilección por este estilo: Bob Margolin, Billy Flynn, Tony O, Nick Moos… Pero toda esta controversia suele desaparecer en el momento en el que suenan las primeras notas del disco en cuestión; cuando compruebo que la música de aquellos legendarios “The Headhunters” que tenían a Muddy Waters a la cabeza, sigue tan viva y vibrante como a mitad del siglo pasado y por si fuera poco interpretada por músicos que, a pesar de los años a sus espaldas, parecen estar en plenitud de facultades. Y este nuevo disco de Willie Smith no es una excepción, más bien todo lo contrario. Dando un rápido repaso a la trayectoria musical de Willie Smith - que merecería ser revisada con pormenorizado detalle, tanto por su extensión como por su relevancia – encontramos que su primer instrumento fue la armónica, de la que se enamoró allá por el año 1953 tras escuchar en directo en el club Zanzibar a Muddy Waters – su armonicista por entonces era Henry Strong -, siendo el instrumento con el que también realizó sus primeras grabaciones: junto a Arthur “Big Boy” Spires grabó varios temas a finales de 1954 o principios de 1955 – disponibles en el Cd del sello Delmark “Warpped in my baby”; con Bo Diddley participó en la grabación de “Diddey Wah Diddey” ( 1955) y “Who do you love” (1956). Pero a Smith también le gustaba el trabajo a la batería y alrededor de 1957 cambió la armónica por los tambores, motivado principalmente porque le resultaba más fácil encontrar trabajo en las bandas de blues de la Ciudad del Viento. Poco después Muddy Waters se fijó en sus habilidades como baterista: primero pasó a formar parte de la banda que sustituía a la banda de Muddy en los garitos de Chicago cuando Waters tenía trabajo fuera de la ciudad; en el verano de 1959 Muddy le llamó para grabar cinco cortes que aparecerían posteriormente en el disco “Muddy Waters sings Big Bill Broonzy”; un año más tarde se convirtió en el batería oficial de la banda de Muddy, sustituyendo en ese puesto a Francis Clay. Esta primera etapa con Waters duró hasta 1964 cuando Smith tuvo que decidirse por su otro trabajo – no musical – en el que ganaba más y tenía que viajar menos. En 1968 regresó nuevamente con Waters, alargándose este período hasta 1980, año en el que las diferencias económicas entre Muddy y los miembros de su banda – Luther Johnson, Pinetop Perkins, Calvin Jones, Jerry Portnoy, Bob Margolin y el propio Willie Smith – provocaron que estos últimos abandonasen la tutela artística de Morganfield.
Casi inmediatamente Willie Smith, junto con otros
ex-miembros de la banda de Waters – Jones, Portnoy y Perkins – formaron
la Legendary Blues Band – este era el nombre con el que Muddy solía
presentar a su banda y con el que estos mismos músicos habían
realizado ya alguna gira a finales de 1979 cuando Muddy decidió
tomarse un período de vacaciones - en la que permanecería hasta 1993, año
en el que este grupo editó su séptimo y último disco “Money talks”
– entre medias quedaron fenomenales discos como “Life of easy”, “Red
hot’n’blue”, “U B da judge”, “Keepin the blues alive”, “Woke
up with the blues” y “Prime time blues” -. Tras este periplo decidió
emprender una nueva andadura, esta vez como líder de su propia banda, y el
asunto no le ha salido nada mal: además de ser uno de los músicos de blues
más requeridos para participar en trabajos discográficos a nombre de otros
– se podrían contar, cuanto menos, por decenas sus colaboraciones -, sus
propios discos han recibido los halagos, más que merecidos, del personal
especializado en esto del blues: “Bag full of blues” ( Blind Pig, 1995),
“Nothing but the blues y’all” ( Juke Joint, 1999), “Blues from the
Heart” (Juke Joint, 2000), “Bluesin’ it” ( Electro-Fi, 2004). Aunque estamos acostumbrados a verle y escucharle sentado a la batería , en los últimos tiempos se prodiga con más asiduidad a la armónica, volviendo a sus inicios en la música: en su disco de 2004 “Bluesin’ it” se hizo cargo de este instrumento en un tema; pero mejor ocasión para escucharle como armonicista la tenemos en cinco cortes incluidos en el disco “Harmonica blues orgy”; incluso en la tercera y última versión hasta el momento de “Blues harp meltdown” – titulado “Legends” – podemos escucharle a la armónica. En su nuevo disco de 2006 titulado “Way back”, en el que continúa por la senda del blues clásico de Chicago al igual que en la gran parte del resto de su obra, Smith se centra principalmente en la voz y el llamado “saxofón del Mississippi” – además de otros dos cortes en los que se hace cargo de los tambores - Pero no es en este disco el único armonicista que se deja oir: James Cotton demuestra que a pesar de todos sus problemas de salud aun sigue soplando a las mil maravillas: aquí le escuchamos en dos composiciones del propio Willie Smith: “I don’t trust you man” – en la línea del “Hoochie Coochie Man” y el animado shuffle “If you don’t believe I’m leaving” – ambos temas no son nuevos en la discografía de su autor -. El productor de la obra, Bob Corritore, también se hace cargo de la armónica en otros dos temas: “Lowdown blues” – medio tiempo al estilo Muddy – y “I want you to love me (Trust me)“ – otro shuffle que no es nuevo en la discografía de Smith -. En estos dos últimos cortes – en los que Willie Smith hace las funciones de batería -, además de Corritore hay otros dos invitados especiales: el bajista Calvin Jones y el guitarrista Billy Flynn. Los demás músicos que aparecen en los temas restantes son Bob Stroger al bajo, Pinetop Perkins al piano, Kenny Smith – hijo de Willie – a la batería y los guitarristas Johnny Rapp y Little Frank Krakowski – miembro regular de la banda de Willie Smith junto a Bob Stroger y Kenny Smith -. Otro implicado en este proyecto es Bob Margolin, con quien Smith y otras leyendas del blues de Chicago – Carey Bell, Hubert Sumlin, Pinetop Perkins o Calvin Jones - suelen reunirse de vez en cuando para tocar en directo o grabar en estudio: como ejemplos tenemos el último Cd hasta la fecha de Margolin “All-star blues jam” o el reciente y blusero disco de Steven Seagal – sí, sí, el de las películas de artes marciales y demás – titulado “Mojo Priest”. Las canciones en las que Margolin aporta su talento como guitarrista son el clásico de Jimmy Reed “Don’t say that no more” y “Blues and trouble” – un extraordinario tema resuelto únicamente con la voz y armónica de Smith y la guitarra de Margolin - Siete de los once registros del Cd son composiciones de W. Smith; las cuatro versiones son temas clásicos de algunas de sus principales influencias: el ya mencionado de Jimmy Reed, “Read way back” de Muddy Waters, “Tell me mama” de Little Walter y “Don’t start me to talkin” del segundo de los Sonny Boy Williamson. Las dos canciones restantes también las había grabado con anterioridad: “Woman’s World” que presenta una clara influencia de los blues Howlin’ Wolf y “Eye to Eye”, uno de los temas estrella de su discografía, no vano ya lo había grabado en el primer disco de la Legendary Blues Band, dio nombre al disco de 1996 grabado para el sello Audioquest junto con Ronnie Earl, Calvin Jones y Pinetop Perkins y se incluyó en el Cd de 2004 titulado “”Must be Jelly” de ese proyecto denominado “Jelly Roll All-Stars”. Willie Smith aprendió la música que interpreta compartiendo escenario durante más de cincuenta años con muchas de las leyendas que pusieron los pilares del Chicago Blues. Y lo cierto es que esa excelente formación le ha convertido a él en una de las actuales leyendas del blues además de uno de los músicos del género más galardonado y requerido. Roberto Prieto Reguera
|
|
MICHAEL
COLEMAN
AND THE DELMARK ALL-STARS Después de más de cincuenta años de existencia Delmark Records es uno de los sellos que sigue apostando firmemente por los sonidos clásicos del Chicago Blues – además de por gran parte del espectro del blues y del jazz americano - unas veces sacando a la luz viejas grabaciones no editadas – el mismo día que escribo estas líneas Delmark saca al mercado un nuevo Cd de Magic Slim en una grabación recogida en 1977 - y otras con la producción de nuevos trabajos. Pero el resultado es casi siempre más que acertado. En esta ocasión la compañía de Robert Koester nos presenta unas cuantas grabaciones en directo de algunos de los músicos más representativos de la casa. Las actuaciones tuvieron lugar con motivo de la celebración del Festival de Blues de Chicago, el 12 de junio de 2005. La banda que respalda a los distintos artistas que aquí aparecen son los Backbreakers de Michael Coleman – John Chorney a la teclas, Dave Word al bajo y Bobby Sellers a la batería -, cantante y guitarrista que también toma el papel de protagonista en dos cortes: “The sky is crying” del maestro Elmore James y “You’re going to miss me”, composición funky de Sammy Fender. En sus trabajos anteriores Coleman ya había demostrado ser un buen guitarrista aunque su capacidad vocal no raya a la misma altura, siendo buena muestra de ambos aspectos estos dos temas. Únicamente como guitarrista aparece colaborando con el cantante y armonicista Little Arthur Duncan – si el demonio tiene voz seguro que se parece a la de este hombre - en “Knockin’ on your door”; en el blues reposado “Sad & evil woman” interpretado por la veterana Bonnie Lee; en el lento en menores que canta Zora Young titulado “Toxic”; y el clásico de Dedric Malone que tiene en esta ocasión a Shirley Johnson como cantante. Una de las principales intervenciones es la de Willie Kent, bajista y cantante en el tema “Something new” y en el que está acompañado a la guitarra por Steve Freund. Que sepamos, ésta es la última grabación editada hasta la fecha de Kent, a quien por entonces ya se le había diagnosticado el cáncer que acabaría resultando mortal. Por lo que respecta a Steve Freund, tiene su oportunidad para demostrar que, además de buen guitarrista, lo de cantar no se le da mal y lo hace con su propia composición “My little playhouse”. También está Lurrie Bell – esta es su tercera intervención en pocos meses en producciones para Delmark, eso sí, como artista invitado en las tres – que canta y toca la guitarra en los clásicos “I need you so bad” de B.B. King y “Reconsider baby” de Lowell Fulson. Ya sólo a la guitarra le podemos escuchar en el corte cantado por Tail Dragger, “Be careful”, donde Dave Waldman se hace cargo de la armónica. Hay espacio para algún pianista. Steve Behr en solitario interpreta el boogie “Memories of Albert Ammons” y también acompañado únicamente de su piano Aaron Moore hace el tema “Wading in deep water”. Como a cualquier aficionado al blues se me ponen los dientes largos pensando en lo que pueden dar de sí unas cuantas jornadas del Festival de Blues de Chicago pero de momento me tengo que conformar con escuchar discos como éste, y ciertamente no es poco. Roberto Prieto Reguera
|
|
EDDIE
BURNS .-
“Second Degree Burns” ( Blue Suit Records, 2005) Detroit ha sido y es uno de los principales focos bluseros de los USA. El estilo del blues de esta ciudad no difiere en gran medida al de Chicago y es que los músicos que lo promovieron tenían las mismas raíces en uno y otro lugar: generalmente eran gentes de raza negra, llegados de estados sureños como Mississippi, Alabama, Georgia o Arkansas en busca de mejoras en su condiciones de vida y en los que musicalmente predominaba el estilo del Delta Donde si encontramos una diferencia ostensible entre el blues de las dos urbes es en la trascendencia y reconocimiento de los músicos de cada una de ellas. Y es que a casi todos nos vendrían con facilidad a la cabeza decenas de músicos de la Windy City y seguro que no tantos de la Motor City. Sin duda alguna el principal músico de blues que desarrolló parte de su carrera artística en Detroit fue John Lee Hooker, pero junto a él podemos citar a otros como Henry Smith, Willie D. Warren, Washboard Willie, Eddie Kirkland, Bobo Jenkins, Calvin Frazier, los hermanos Butler, Albert Adams o Harmonica Shah. No sólo por la edición de su último trabajo discográfico, sino por su relevancia dentro del circuito blusero de Detroit – incluso me atrevería a decir que mundial – merece un apartado especial Eddie Burns. Nacido en 1928 en el estado de Mississippi – en la zona de Clarksdale -, tuvo entre sus primeras influencias al guitarrista Tommy McClennan y al armonicista John Lee Williamson. En 1947 abandonó su estado natal tomando dirección norte. El instrumento que por entonces tocaba Burns era armónica y tras conocer al guitarrista John T. Smith se decidieron a formar un dúo. Fue con Smith con quien llegó en 1948 a Detroit, lugar en el que poco tiempo después comenzó a entablar amistad con John Lee Hooker quien había arribado a la Motor City sobre 1943, obteniendo cinco años más tarde un sonado éxito con el conocido “Boogie Chillen”. Parece que a Hooker le gustó el estilo a la armónica de Burns así que le invitó a participar en una sesión de grabación posterior a “Boogie Chillen” y de la que resultaron títulos como “Burning hell”, “Miss Eloise”, “Sailing blues” o “Black cat blues”; ese mismo día Burns y su compañero el guitarrista John Smith conformaron su estreno discográfico al grabar el sencillo compuesto por “Notoriety woman” y “Papa’s boogie”. Por esas fechas Eddie empezó a aprender a tocar la guitarra formando su primera banda a la que podía verse en los locales de Detroit. En los cincuenta, mientras Hooker empezaba a erigirse en estrella del blues, Burns no pasaba de tocar en esos garitos de la ciudad y de grabar algún que otro tema por aquí y por allá, todo ello compaginado con otros trabajos desligados de la música. En los sesenta las cosas no cambiaron mucho para Burns, aunque hubo momentos reseñables como el éxito local que acuñó con “Orange driver” y “Hard hearted woman” – Marvin Gaye era el bartería en ambos –; en 1966 volvió a grabar varios temas con su amigo John Lee Hooker y para el sello Chess, dando lugar al disco del segundo titulado The Real Folk blues; también en 1966 y para Chess grabó otro tema relevante en su carrera, “Jinglin’ blues”. Los años finales de la década de los sesenta y los primeros de los setenta no fueron buenos para los músicos de blues y Burns no fue una excepción, así que ante el creciente interés del público blanco por el country blues, nuestro protagonista se dedicó a tocar este estilo, influenciado principalmente por el estilo de Tommy McClennan. No le fue mal el intento y en 1972, tras una gira por Inglaterra, grabó sus dos primeros álbumes: “Detroit black botton” y “Bottle up and go”. A partir de entonces volvería alguna que otra vez al Viejo Continente – de su visita a Holanda en 1986 nos ha quedado el Cd “Lonesome feeling” ( Black & Blue) -, actuó en el circuito de festivales de los USA, participó en varias grabaciones e incluso creó su propio sello discográfico cuya existencia fue ciertamente efímera. En 1989 grabó para el sello Blue Suit – el mismo que ha hecho posible su última presentación discográfica - su primer Cd titulado “Detroit” que actualmente se halla dentro del catálogo de la compañía Evidence. En 2002 Delmark edtió “Snake eyes”, su último trabajo discográfico hasta la aparición de este “Second Degree Burns”. Este disco fue grabado en Ohio, supuestamente en 2005, bajo la producción de Bob Seeman y está compuesto por once temas, todos ellos composiciones del propio Eddie Burns. Los músicos que le acompañan son su hermano Jimmy Burns a la guitarra – al igual que en el disco “Snake eyes” -, el pianista Joe Hunter, Bobby Welch a la batería y Frank Bryant al bajo. El conjunto total se mueve entre un estilo urbanita pero con claro poso del country blues, entre el blues eléctrico y el acústico. Eddie Burns se sigue presentando como un cantante con sentimiento – aunque en su voz se nota el paso de los años -, un armonicista interesante en el estilo del primero de los Sonny Boy – precisamente el disco se abre con una intro de armónica - y como un guitarrista preciso y conciso en la línea de maestros como Robert Lockwood o Jimmy Rogers. Dentro del ambiente relajado que se respira en el disco encontramos temas como “I’ll always be around” que recuerda al rock&roll de Chuck Berry pero con un punto menos de vigor; ritmos souleros sobre un solo acorde en “The thing to do”; “Mean & evil” en el que toma prestado el riff del “T-Bone shffle”; rivisa ritmos stop-time del estilo del “Hoochie Coochie Man” en “Hen pecked” y “Fun time”; en “Paradise Valley” hace un homenaje a la zona blusera por excelencia en Detroit durante la década de los cuarenta y cincuenta; shuffles animados en los que la armónica pasa a primer plano como “The only woman” y “Christmas song”; y una versión de uno de sus temas estrella, “Jingling baby”. Personalmente este disco me evoca una idea: estoy sentado en la silla de un pequeño y apacible bar, escuchando una banda de blues formada por viejos amigos que conocen la música que tocan como la palma de su mano, que aman la música que interpretan como si fuese parte de ellos mismos y que son conscientes que “ya” no tienen que demostrar nada a nadie. Roberto Prieto Reguera
|
|
El sello francés Saga Blues, distribuido en España por Karonte, tiene editada una interesante –entre otras cosas por el reducido precio, que siempre se agradece- colección que se encarga de recordarnos viejas grabaciones. Junto a los volúmenes dedicados a maestros del género y recopilatorios más al uso, se incluyen curiosos monográficos dedicados a temas tan dispares como “Cherokee Boggie” y la conexión con los nativos americanos; “Bluesmen Sing Spirituals”; “New York City Blues” que repasa la escena de la Gran Manzana a primeros de los cincuenta y el que ahora nos ocupa. "Voodoo Blues", el volumen nº 30 de la serie, presenta 22 canciones con el denominador común de la temática que recogen sus letras, centradas todas ellas en torno a el Hoodoo o las creencias mágicas que importadas de África se transformaron y adaptaron a las nuevas circunstancias por la población negra de Louisiana y otros estados sureños. Un universo donde creencias africanas y europeas se fusiona; repleto de mojo hands, huesos de gato negro, raíces de John el Conquistador, Reinas Gitanas, doctores y profesores, polvo de tumbas, remedios milagrosos y conjuros de amor y muerte. La relación entre el blues y el hoodoo ha sido ampliamente estudiada desde un punto de vista musical y social en diferentes ocasiones y por diferentes autores, aunque probablemente, dada la importancia que el tema tiene en los estilos pre-war, todavía queda mucho por descubrir. “Blues Fell this Morning” del británico Paul Oliver es uno de los libros, desgraciadamente sin traducir al castellano, que trata el tema con seriedad; en nuestro país la revista “Solo Blues” dedicó su número 7 a un monográfico sobre el Hoodoo en Mayo de 1987. Para ilustrar musicalmente el tema se dan cita en el cd. un buen número de intérpretes representantes de estilos que ocuparon cerca de tres décadas en la historia del blues; desde Ma Rainey que grabase “Luisiana Hoo Doo Blues” en 1925 hasta la más reciente de todas fechada en 1945; una interesante grabación para el sello Spark de la mano de The Sly Fox, el grupo del vocalista Eugene Fox titulada “Hoo-Doo Say” que cuenta con el apoyo a la guitarra y los coros de Ike Turner. No faltan nombres tan conocidos como Louis Jordan (“Somebody Done Hoodooed The Hoodoo Man”, un tema rebosante de swing al igual que “Goofer Dust Swing” de la vocalista Lil Jonson), Blind Lemon Jefferson, Memphis Jug Band, Memphis Minnie, John Lee -el primer “Sonny Boy”- Williamson, Arthur “Big Boy” Cruddup, “Lighnin” Hopkins o Barbacue Bob. El disco ofrece también rarezas y algunos temas de interpretes menos conocidos que, a veces, resultan gratas sorpresas como es el caso de “Mojoe Blues”de Charley Lincoln, hermano de Barbacue Bob y excelente cantante y guitarrista que grabó para Columbia entre 1927 y 1930 y continuó activo hasta 1955 cuando una pena de muerte le llevó a la cárcel donde permaneció hasta su fallecimiento en el 63. Otro acierto es la inclusión de “Snake Doctor Blues”, grabado en 1932 por el injustamente infravalorado J. D. Short . “Seven Sister Blues” es otro acierto del disco, un tema de John T. “Funny Paper” Smith un cantante y vocalista texano contemporáneo de Blind Lemon que dejo grabadas 22 canciones hacia 1931 y que tuvo mala suerte con los alias (también se le conoció como el título de su canción Howlin`Wolf, veinte años antes que Chester Burnett utilizase el apodo. Aun más, él se hacía conocer como “Funny Papa” y “Funny Paper” fue tan solo el resultado de un error de la compañía discográfica; poco después ingresó en prisión tras un homicidio por asuntos de juego y se piensa falleció a finales de los 30`s sin recuperar la libertad. Otros aciertos son la inclusión de “Two Faced Woman” del guitarrista y cantante Curley Weaber, un pionero del Piedmont que acompañó durante años a Blind Willie McTell. y de "Black Cat Bone Blues" de Bobby Leecamp y el armonicista Robert Cooksey, dos bluesmen provenientes de la Costa Este, fuertemente influenciados por el boogie, que grabaron en New York a mediados de los 20 y de los que el sello Document reeditase sus discos en 1995. En definitiva, recomendaros no sólo éste, sino un atento repaso a los títulos de Sagablues, una colección que a un precio asequible pone a nuestra disposición un buen número de grabaciones con sabor añejo y sonido aceptable; más que apropiada para rellenar huecos en nuestra discografía y, como en el caso del cd que nos ocupa, para descubrir a muchas figuras de las que el tiempo olvidó injustamente. Puestos a poner alguna pega, un trabajo de la calidad de éste hubiese merecido un folleto más amplio y documentado que las escuetas páginas que acompañan al cd, teniendo en cuenta que nombres de estudiosos como Gérad Herzhaft o Jean-Paul Levet forman parte del equipo de Saga Blues, habría que sacarles más partido. Aunque si lo miramos desde el punto de vista calidad-precio, el resultado es difícilmente mejorable. Ramón del Solo
|
|
BLUES
HARP MELTDOWN VOL.3 – LEGENDS. (Mountain Top Productions,
2006) Esta tercera edición de la serie cuenta con la presencia de dos legendarios sopladores como son Carey Bell y Lazy Lester. Pero a lo largo de los veintinueve cortes recogidos en los dos Cds que tenemos entre manos encontramos un buen puñado de músicos de reconocida categoría y solvencia; desde el primero hasta el último tema fueron grabados en directo el once de enero de 2004 en un club de Santa Cruz, California – llamado Moe’s Alley y que es el mismo en el que se grabaron las versiones 1 y 2 de Blues Harp Meltdown –. Además del interesante grupo de invitados, están presentes en la mayor parte de la grabación los músicos que conforman la banda de Mark Hummel, The Blues Survivors: Charles Wheal a la guitarra, Steve Wolf al bajo, Marty Dotson a la batería y Bob Welsh al piano y guitarra en algún tema. El líder de la banda, Hummel es el encargado de abrir el set cantando y tocando la armónica en cuatro temas: el jump-blues “Where Y’At”, el lento “City livin” que recuerda al “Double trouble” de Otis Rush y dos versiones de temas de Little Walter - “My kind of baby” y el instrumental “Rollercoaster”. Hummel da muestra una vez más de que es uno de los armonicistas más interesantes y activos del panorama bluesero actual. Seguidamente llega el turno para el guitarrista y cantante Steve Freund, quien junto a los cinco músicos antes citados interpreta “My little playhose” y el blues “Done you wrong” compuesto por su ex-jefe Sunnyland Slim Uno de los puntos fuertes del disco llega en el tema ”Hoodoo man blues”, en el que Willie “Big Eyes” Smith canta y toca la armónica. Posteriormente, en el segundo Cd, le volveremos a escuchar pero entonces será acompañando a la batería a Bell y Lester. Los últimos cinco registros del primer Cd corren a cargo de una ilustre pareja, Cephas & Wiggins. En el habitual estilo Piedmont que profesan como pocos, atacan títulos como “Big boss man” , “Going to the river”, “Walkin’ blues” o “Broke and hungry”. En el segundo disco aparecen dos de los más legendarios armonicistas de blues aun vivos: Carey Bell y Lazy Lester. Por lo que respecta a Carey Bell vuelve a demostrar una vez más que permanece como uno de los bluesmen por antonomasia del Chicago Blues, habiendo consolidado a la armónica un estilo propio y personal a partir de la base de los dos Walter – Little y Big -.En los siete cortes que interpreta da buena cuenta de su calidad instrumental y del buen uso que da a sus no muy dotadas cuerdas vocales – es importante no pretender ir más allá de donde uno puede llegar y en este sentido Bell parece tenerlo claro -. Además de The Blues Survivors – salvo el baterista Dotson – está acompañado por Freund a la guitarra y Willie Smith a los tambores. Y en cuando al repertorio recurre a temas conocidos en su repertorio: “Dirty shame”, “It ain’t right”, “I shudda did”, “When I get drunk”, “I’m ready”, “Too bad, too bad” y “One day”. Los últimos siete registros del disco corren a cargo de Lazy Lester, uno de los más ilustres representantes del blues de Louisiana – acompañado también por Willie Smith a la batería y los Blues Survivors de Hummel – reinterpreta algunos de los temas clásicos en su carrera como “Blues stop knocking”, “Sugar coated love”, “Raining in my Herat” o “Jambalaya.
Estos dos Cds no son únicamente interesantes por tener como protagonista al
“Mississippi Saxofón”, también lo es por el buen hacer del resto de músicos
o por la presencia de veteranos no muy dados a las grabaciones en los últimos
tiempos. Roberto Prieto Reguera
|
|
|
|
|