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ALI FARKA TOURÉ & TOUMANI DIABATÉ.- "In the Heart of the Moon"
(World Circuit,
2005) Hacía ya tiempo que no contábamos en el mercado una grabación de Ali Farka Touré. Desde que en 1999 apareciese en el mercado Niafunké sólo habíamos podido escuchar un tema grabado en directo en el "Festival au Désert" de 2003. Pues bien, con unos pocos meses de diferencia World Circuit ha puesto a la venta "Red & Green" en mayo y éste recientísimo "In the Heart of the Moon". Red & Green es un disco doble que ofrece una nueva recopilación de temas provenientes de ese caudal inagotable que constituyen las grabaciones que Alí grabó en Bamako entre los años 76 y 85 y que han sido editadas por el sello francés Esperance y, en parte, en el espléndido “Radio Malí” de World Circuit.. La otra novedad es el disco que comentamos, grabado en un estudio improvisado en el Hotel Mandé de Bamako en julio del año pasado y fruto del encuentro entre Alí Farka Toure y otra de las figuras totémicas de la música malinesa, el interprete de kora Ttoumani Diabaté. Otra noticia a destacar desde que publicamos el artículo en Bluespain sobre el músico de Malí es que ahora es el alcalde de Niafunké, su ciudad natal a la que por fin ha llegado la electricidad. Para empezar, hay que dejar muy claro que “In the Heart of the Moon” no es un disco de blues. Se trata de música popular de la tierra que dio al blues sus componentes africanos, sus más remotas raíces. Si la escuchas sin prejuicios encontrarás muchas similitudes formales y de fondo, sobre todo ese espíritu hipnótico, repetitivo y cargado de fuerza del mejor blues rural del periodo de entre guerras. Además descubrirás una música cargada de belleza en sí misma, sin necesidad de etiquetas. En el famoso documental de Scorsese, el propio Ali Farka le explica a Corey Harris las razones de esa conexión "Te voy a decir una cosa... No existen negros americanos, hay negros que viven en América, pero los negros no son americanos. Salieron de aquí y se llevaron consigo su cultura y la conservaron; lo que perdieron fue sus biografías, su identidad étnica y sus leyendas... pero su música sigue siendo africana". Para rizar el rizo, ahora el blues ha vuelto a Africa y artistas como el propio Touré, Afel Bocoum y Boubacar Traoré están fuertemente influenciados por los maestros del blues tradicional. Toumani Diabaté tampoco es muy ajeno a ésta influencia, hace tiempo que grabó un disco con Taj Mahal. Toumani Diabaté es un músico de una generación anterior a Alí, quien ya había tocado anteriormente con su padre, también interprete de kora; y le conoce desde que era un niño. Actualmente Toumani es un maestro del instrumento. El kora se construye utilizando como cuerpo una calabaza partida por la mitad y un parche de piel de vaca, lleva 21 cuerdas y produce un sonido agudo que puede recordar tanto al laúd ,como al arpa, como a la guitarra española. El repertorio del cd. gira entorno a canciones malinesas tradicionales de los cincuenta y los sesenta. La música es algo nuevo. Un encuentro apenas sin prepara y un resultado perfecto, reposado, sin excesos personales y lleno de magia en el que el kora de Toumani Diabaté y la guitarra de Alí Farka Touré parecen estar hechos el uno para el otro en perfecta armonía. El disco, como todas las últimas grabaciones de Touré; está producido por Nick Gold y cuenta con alguna visita de lujo, como Ry Cooder, viejo amigo y anterior colaborador en "Talking Timbuktu”; uno de los discos claves de la carrera del malinés y un acontecimiento dentro de lo que ahora se ha dado en llamar "African Blues". Bueno, de acuerdo.... Ya se que la relación con el blues puede parecer muy remota... Pero lo mismo podemos decir de ""Back Home", el último de Mr. Clapton, y ,entre los dos, me quedo con los africanos. Tampoco es blues, pero en mucho más auténtico, más sincero, y más bonito. Ramón del Solo
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LEROY
FOSTER – The
Chronological 1948-1952. (
Classics Records, 2005) A este no muy conocido personaje se le puede -y debe - considerar como uno de los creadores del Chicago Blues, y es que no en vano fue uno de los miembros fundadores allá por 1947 del legendario grupo “The Headhunters” junto con Muddy Waters y Jimmy Rogers. Nacido en Alabama el uno de febrero de 1920 ( otras fuentes dicen que fue en Algoma, Mississippi, el 12 de febrero de 1923) aunque pronto se trasladó a Mississippi. A Chicago llegó alrededor del año 1945, empezando a tocar donde casi todos los músicos de blues recién llegados a la Ciudad del Viento lo hacían, en la afamada Maxwell Street. Cuando estuvo preparado para dar el salto a los garitos de la ciudad lo hizo de la mano de Sunnyland Slim, Lee Brown o Sonny Boy Williamson ( John Lee). No tardaría mucho en realizar las primeras grabaciones de estudio, así en 1946 acompañó a la guitarra al pianista Lee Brown. A ésta le seguirían otras realizadas a finales de los 40 o primeros 50 con gente como Floyd Jones, Snooky Pryor, Sunnyland Slim o Muddy Waters, y no siempre como guitarrista ya que a menudo se hacía cargo de la batería o del bajo. Por lo que respecta a su carrera discográfica como artista principal (paralela hasta 1950 a su presencia en la banda de Muddy Waters) no es precisamente prolífica, aunque ese aspecto le hace, si cabe, mucho más interesante, tanto como este Cd que aquí presentamos. Las primeras grabaciones como tal, y en donde Foster además de tocar la guitarra también canta, proceden del 30 de noviembre de 1948 y corrieron a cargo de la compañía Aristocrat: por un lado tenemos el movido “Locked out boogie” y por otro el blues lento “Shady grove blues”, que no verían la luz hasta abril de 1949 atribuidos a “Leroy Foster and Muddy Waters”. Como músicos acompañantes estaban Big Crawford al bajo y Muddy Waters a la guitarra. Esta sesión se produjo después de que el mismo trío facturase legendarios temas como “You’re gonna miss me”, “Mean red spider” o “Hard days”, estos atribuidos a Muddy Waters. En 1949 vuelve nuevamente al estudio de grabación, ahora para el sello de Chicago J.O.B fundado por James Oden y Joe Brown a mediados de 1948, dando como resultado el compungido “My head can’t rest anymore” y “Take a little walk with me”, que curiosamente está acreditado a Foster y Brown, aunque más bien parece una revisión del tema del mismo título que Robert Lockwood grabase el 30 de julio de 1941 para el sello Bluebird, acompañado al bajo por Alfred Elkins, quien resulta ser también el bajista en esta sesión de Foster, mientras que Snooky Pryor es el encargado en esta ocasión de la armónica. Ambos temas serían editados en enero de 1951 por el sello Chess acreditados a “Baby Face and his Trio”. En enero de 1950 fue la compañía Parkway la encargada de dejar para los posteridad cuatro nuevos cortes: “Boll Weevil”, “Red headed woman” y “Rollin’ and tumblin’ Parte 1 y Parte 2. Foster sigue encargado de la parte vocal aunque ahora abandona la guitarra por hacerse cargo de la batería, mientras, Muddy Waters y Little Walter hacen lo propio con la guitarra y armónica respectivamente; en cuanto a los dos primeros temas existe la duda de si Jimmy Rogers estaba presente tocando la guitarra. Por lo que respecta a las versiones de “Rollin’ and tumblin’” reseñar que sirvieron de acicate para que los hermanos Chess promoviesen tan sólo un mes más tarde la grabación del mismo tema, pero esta vez acreditado a Muddy Waters. Y es que no podían consentir que ese característico bottleneck de Waters diese beneficios a otros que no fuesen ellos mismos. En este Cd también se recogen otras cuatro canciones de la misma sesión acaecida en enero de 1950, pero ahora acreditadas al “Little Walter Trio” y dos de ellas a cargo del sello Regal . En el blues lento “Bad acting’ woman”, para la compañía Regal y en el que predomina la influencia del Delta, y en “I just keep loving her” ( tema cargado de swing que ya había grabado Walter en 1947 para el sello Ora Nelle) Walter está a la armónica, Waters a la guitarra y Foster a la batería, con la mismas dudas sobre Jimmy Rogers que las antes reflejadas. Los otros dos son “Muscadine blues (take a walk with me)”, también para Regal y basado nuevamente en el clásico de Robert Lockwood, aunque acreditado nuevamente a Foster y Brown, y “Moonshine blues”, en los que el personal es el mismo pero en este caso Walter enchufa la guitarra y deja la armónica. Poco después de esta reunión Foster abandonaría la banda de Waters buscando el éxito por su cuenta aunque lo cierto es que el alcohol, compañero de viaje durante gran parte de su corta vida, ya empezaba a hacer mella en él. Su penúltima sesión como líder ( al menos que sepamos) fue nuevamente para el sello J.O.B. El veintidós de marzo de 1951 encargado otra vez de la voz y la guitarra y con Sunnyland Slim al piano, Robert Lockwood a la guitarra y un batería desconocido interpretó dos blues lentos: “Pet rabbit” y “Louella”. Y por último, los dramáticos “Late hours at midnight” y “Blues is killin’ me”, del mismo tenor que los dos anteriores de 1951, en los que repite acompañantes ( Sunnyland Slim y Robert Lockwood además de la sección rítmica que permanece en el anonimato). Las grabaciones fueron realizadas para J.O.B aunque no se llegaron a editar hasta décadas después, siendo las encargadas las compañías Flyright y Juke Joint Records respectivamente. A mediados de la década de 1950 el vigor de Foster debía de estar bajo mínimos, viéndose obligado a dejar la música al menos de manera profesional. Finalmente el veintiséis de mayo de 1958 falleció de un ataque al corazón.
Aunque todos estos temas recogidos en este Cd están disponibles en
muchas otras recopilaciones, es de agradecer esta edición de la marca
francesa Classics Records, ya que a quien desee tener entre su colección el
legado de este bluesman se va ahorrar dinero, espacio y tiempo. Roberto Prieto Reguera |
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THE
MANNISH BOYS –
“That Represant Man”
( Delta Groove, 2004) Volvemos a traer a esta sección un producción de la compañía Delta Groove Productions que bajo la denominación de “The Mannish Boys” nos presentan a un destacado grupo de músicos relacionados principalmente con la escena del blues de la Costa Oeste, todos ellos con un importante currículo individual en el mundo del blues ( incluidos los menos veteranos). Bajo la acertada producción
de Randy Chortkoff encontramos al cantante de la escuela tejana Finis Tasby
( con una larga trayectoria a sus espaldas, en la que se incluye haber sido
batería o bajista junto a luminarias como Freddie King o Lowell Fulson, al
tiempo que en los últimos años ha visto resurgir su carrera como solista
con varios discos a su nombre), los guitarristas Kirk Fletcher ( uno de los
jóvenes más prometedores en el mundo del blues y que con sus dos trabajos
como líder hasta la fecha, además de sus apariciones en otros proyectos,
deja bien a las claras su valía a las seis cuerdas)
y Frank Goldwasser ( francés de nacimiento que comenzó a ser
conocido como Paris Slim, también ha grabado varios discos a su nombre y es
uno de los músicos habituales dentro de la escena West Coast), el veterano
pianista Leon Blue ( quien a pesar de su dilatado bagaje musical que incluye
grabaciones con Ike Turner, Albert King, Roy Milton o B.B. King permanece en
un discreto e inmerecido segundo plano) , el bajista Roonie James Weber (
otro joven músico pero que con una prolija carrera que le ha llevado a
tocar junto a Jimmy Rogers o Billy Boy Arnold, siendo miembro habitual en
los últimos tiempos de los Fabulous Thunderbirds además de The Mannish
Boys) y el batería June Core ( que tras comenzar de la mano de Robert
Lockwood se ha convertido en uno de los baterías más solicitados sobre
todo por la Costa Oeste de los USA). A estos seis hay que añadir varios
invitados especiales: el ya legendario cantante y guitarrista tejano Roy
Gaines, el vocalista y armonicista Johnny Dyer, la excelente cantante Mickey
Champion, una vez más el multifacético
Paul Oscher y el propio Randy Chortkoff. Tasby lleva la voz cantante en doce de los diecisiete cortes, entre ellos dos con aromas de la Louisiana y en los que Chortkoff interviene como armonicista: “Going crazy over T.V.” y “I’m a lover not a fighter”. Cuando Tasby se acerca al estilo vocal de B.B. King lo borda y aquí lo demuestra en “Partin’ time” y “Lost your good thing” ( ambos compuestos por el propio Riley King); no menos acertados están en ambos cortes Leon Blue al piano y Kirk Fletcher en lo que respecta al apartado de guitarrista principal, y es que el legendario disco de B.B. King “Live at the Regal” tuvo gran parte de culpa en el despertar blusero del joven guitarrista. En dos clásicos del blues de Chicago se puede escuchar nuevamente la voz de Tasby y la guitarra solista de Fletcher: “Come on rock little girl” de Smokey Smothers y “I feel so bad” de Eddie Taylor. Si la inspiración inicial de Fletcher a la guitarra fue B.B.King, la de Frank Goldwasser fue el disco “Natural boogie” de Hound Dog Taylor, y, a pesar de que ambos se manejan con maestría en casi todos los palos, esa evidente diferencia se hace presente en el estilo de cada uno. La guitarra solista de Goldwasser acompañando la voz de Tasby la podemos escuchar en el tema soulero/funky de Mighty Joe Young “Easier said than done”, en el clásico del recientemente fallecido “Detroit Junior” “Call my job”, en el shuffle creado por Curtis Jones “Lonesome bedroom blues” ( con una espléndida intervención al piano de Leon Blue) o en la composición de Freddie King “It’s too bad” ( un inmejorable escaparate donde mostrar las habilidades instrumentales del francés). Además de por otras muchas cosas, este Cd tiene una singularidad de especial relevancia: el tema original de Jimmy Nolan “You been goofin’ me” sirve para que, con maneras de swing jazzy, Leon Blue realice su primera grabación como vocalista. Roy Gaines deja muestra de su buen hacer, su gran voz y su talento a la guitarra en la canción de Lonesome Sundown “I had a dream last night”, donde el saxofonista David Woodford realiza una de sus dos intervenciones de este disco. No menos acertada es la interpretación de la cantante Mickey Champion en “The eagle is back” compuesto por Johnny Watson. Los otros dos cortes en los que Tasby no canta son sendas versiones de clásicos de Little Walter, “Temperature” y “You’re sweet”, en los que Johnny Dyer raya la perfección a la voz y a la armónica. El último invitado es Paul Oscher que aparece en su propia composición “Blues and Trouble” ( el único tema compuesto por alguno de los participantes en este trabajo) tocando la guitarra slide en el estilo de Muddy Waters. Este es un disco en el que la versatilidad de sus interpretes le hace discurrir por muchos de los estilos en los que el blues eléctrico se bifurca, pero con una nota común, y es la propia esencia del blues que se hacía en las décadas de 1940 y 1950. Realmente el nombre de este grupo hace honor al mítico tema que Muddy Waters grabase allá por 1955. |
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La isla de Zanzíbar es un cruce de caminos donde la cultura negro-africana hace siglos que se fusionó con las llegadas de mercaderes, traficantes de esclavos, refugiados y viajeros provenientes de Europa, la Península Arábiga, el Golfo Pérsico e incluso de India y otros puntos de Oriente. El resultado más interesante de éste crisol de influencias es el Taarab, un género musical que antiguamente se interpretaba en el muy culto y refinado palacio del sultán para el disfrute de una audiencia noble y sofisticada. Más recientemente, y gracias al trabajo activo desde 1958 del Culture Musical Club, el Taarab se ha abierto a ritmos más democráticos, bailables y callejeros. Llegados a éste punto solo faltaba que un personaje como Taj Mahal, experto en buscar puntos de encuentro y fusiones entre distintos tipos de músicas populares; aportase una parte del viejo blues a una mezcla tan sugestiva. El encuentro tuvo lugar en Septiembre de 2003 y el resultado, "Mkutano" ha visto la luz hace unos meses dentro del sello alemán "Tradition & Moderne". El disco se abre con "Dhow Countries", un blues menor, lento y evocativo, donde el trío de Taj Mahal (Bill Ritch al bajo y Kester Smith a la batería, los mismos que le acompañaron en su reciente gira por España) se enriquece con el toque oriental de violines y acordeones, la fuerza de la percusión y la presencia de otros instrumentos tradicionales como el oud (laúd árabe) y la flauta nai. Los vocalistas y los coros son una parte esencial de la música de Zanzíbar y en el disco están presentes algunos de los mejores, entre ellos destacar la presencia en dos temas de Bikidude, una mujer que, cercana a los noventa, constituye una leyenda local por la fuerza de su música y por su propia trayectoria vital que incluye la huida de dos matrimonios concertados en Tanzania y Egipto; de vuelta a Zanzíbar se afeitó la cabeza y renunció al velo comenzando una carrera como cantante y percusionista. Bikidude fuma, bebe, habla abiertamente de sus derechos y constituye una referencia para el sector progresista de las mujeres musulmanas de su país.
Taj Mahal ya había colaborado anteriormente con otros músicos africanos
pero, en su opinión, el mundo del blues todavía tiene mucho que explorar y
descubrir en sus remotos orígenes. Según sus propias palabras en la entrevista
concedida a Bluespain el pasado mes de julio "...siempre hay que volver allí. La tradición de lo que yo toco está
intacta en África, el origen de mi música es hijo de aquella tradición.
Aparentemente puedes pensar que el blues y esas músicas no tienen nada
que ver, pero cuando se juntan, surge la conexión. En estos días aparece en el mercado americano "The Essential", una nueva (la enésima) recopilación de grabaciones de Taj Mahal. Esperemos que en un futuro la música le lleve a nuevos experimentos y encuentros tan enriquecedores como "Mkutano". Seguro que sí, hay mucho que encontrar todavía en los ancestros africanos del blues, y hay muchas similitudes que descubrir y sobre las que profundizar con otras músicas populares, y en eso; Taj Mahal es un maestro y un pionero. Ramón del Solo |
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PAUL
OSCHER Resulta curioso, y en cierto modo injusto, pero parece que Paul Oscher, después de toda una vida dedicada a la música, se ha convertido en uno de los músicos de moda en el circuito blusero: dos Cd’s editados en los dos últimos años, numerosas colaboraciones discográficas ( Hubert Sumlin, Johnny Dyer, The Mannish Boys... e incluso con el rapero Mos Def), premios y reconocimientos allá por donde va... Lo cierto es que Oscher no hace ahora nada distinto de lo lleva realizando desde unas cuantas décadas atrás, cuando siguiendo la senda de legendarios armonicistas como Little Walter, James Cotton o Walter Horton llegó a soplar la armónica en la banda de Muddy Waters entre los años 1967 y 1971. A estas alturas del siglo XXI en las que el blues está plagado de interpretes blancos ese dato puede parecer nimio, pero Oscher fue el primer músico blanco que formó parte de la banda de Morganfield de manera regular ( y uno de los primeros blancos, si no el primero, en ser miembro de una banda de blues de primer orden). Tras dejar esta etapa emprendió el camino por su cuenta, esta vez bajo el nombre de Brooklyn Slim. Optó por abandonar el mundo de la música en la década de 1980, decidiendo volver en 1992 a la andadas, para codearse con lo más granado del blues: tres espléndidos discos editados entre 1996 y 2000 dan muestra de su buen hacer. Actualmente en sus actuaciones en directo se suele presentar en solitario o en formato de trío, más o menos como se le puede escuchar en sus dos últimos trabajos discográficos. Dentro del álbum “Alone with the blues” están recogidos diecisiete cortes, ocho de ellos grabados en Toronto en 2001 en donde Oscher es el único músico, encargándose de la voz, guitarra, piano, precusión ( con el simple sonido de su zapatéo) y, cómo no, de la armónica en casi todas sus versiones. El resto provienen de grabaciones realizadas aquí y allá durante los 90. El blues instrumental que da título al Cd es la más fiel manifestación de lo que este hombre es capaz de hacer con las armónicas ( aunque no lo único): aquí le tenemos a él sólo, marcando el ritmo con sus pies y soplando cromática, diatónica y armónica bajo, aparte de la melódica, todas con una maestría casi insuperable y sin dejarse llevar por demostraciones innecesarias de virtuosismo. En “Walkin’ blues”, un instrumental con tintes jazzeros, está acompañado de bajo y batería, emulando a la armónica el estilo de Little Walter. Escoltado por el guitarrista Ted Attorino interpreta el clásico de Jimmy Rogers “That’s all right”. En el tema de aires cajun “My sweet Suzanne” ( uno de los siete cortes del disco que han sido compuestos por Oscher) le volvemos a encontrar acompañado de batería, piano y bajo; los mismos instrumentos que le sirven de apoyo en el clásico de Robert Nighthawk “Anna Lee” ( aunque ésta es realmente una adaptación del “Anna Lou Blues” de Tampa Red) donde Oscher aparta la armónica momentáneamente y da una verdadera lección de slide guitar en la línea del propio Robert Nighthawk, siendo ahora el resto de interpretes los legendarios Calvin Jones y Willie Smith al bajo y batería respectivamente, junto con David Maxwell al piano, quien también acompaña a Oscher en el tema de corte gospel y que cierra este disco, “Giving thanks”. Otra canción de influencia gospel es “Glory, Glory”, en la que nuevamente Oscher demuestra que se sirve perfectamente el sólo con su voz, armónica y guitarra. En dos cortes podemos escucar a Oscher acompañado únicamente de su guitarra: “Standing at the crossroads” que recuerda a los blues de John Lee Hooker y “Old ship of Zion” en el que nuevamente recurre a un tema gospel. Las referencias directas a Muddy Waters no son muchas, donde más se acerca es en “Blues and trouble”, demostrando que domina a la perfección el estilo a la guitarra slide de su antiguo jefe. Compañero de Oscher en sus años con Waters fue Otis Spann, y él ha sido su principal influencia a la hora de tocar el piano. Hay dos cortes aquí en los que le podemos escuchar al piano: en uno, al estilo barrelhouse blues interpreta “Juke joint” y en el otro hace una versión del “Blues before sunrise” de Leroy Carr. Y por si todo esto era poco también le tenemos tocando la acordeón en el tema folk de Mississippi John Hurt “Louis Collins”. Por este trabajo Oscher fue nominado con todo merecimiento en cuatro
categorías de los Premios W.C. Handy de 2005. Al final no se llevó ninguno, así
que no sería muy descabellado ( además de merecido) apostar a que en 2006
recibiese alguno de esos galardones. Y esos premios podrían llegar con su último disco hasta el momento, “Down in the Delta” ( bastante escueto en créditos) que sigue la línea del anterior, predominando los temas en los que Oscher aparece sólo, acompañándose de su voz, armónica, guitarra o piano y sin más efectos añadidos que los puramente necesarios para hacer llegar la música de este bluesman hasta nuestros aparatos reproductores. Como bien se especifica en el discos, “todos los cortes se grabaron al estilo de la vieja escuela, sin overdubs” Encontramos tres títulos que Oscher ya había incluido en el Cd anterior, eso sí, con un tratamiento distinto. El tema de su creación “Blues and trouble” ( del que también aparece una versión en el disco de The Mannish Boys “That represent man” y en que Oscher se hace cargo la guitarra slide) nos presenta ahora a Oscher al piano como único acompañamiento de su voz, además del casi constante zapateo. Si en el disco anterior Oscher aparecía en solitario ( guitarra, voz y armónica) interpretando la canción de Chuck Willis “You’re still my baby”, ahora tiene como compañeros a David Maxwell al piano, Calvin Jones al bajo y Willie Smith a la batería, mientras que él canta y toca la guitarra. Con los mismos músicos que el corte anterior afronta el tercero de los títulos repetidos, “Blues before sunrise” donde nuevamente la melódica de Oscher nos hace pensar en un órgano Hammond. A parte de las ya citadas, hay unas cuantas versiones más de temas muy conocidos. En el clásico de Charles Brown “Driftin’ blues” además de Oscher a la voz, guitarra y armónica, aparece Ronnie James al bajo. Por otra parte, en las tres revisiones que de manera magistral hace de “St. Louis blues” ( original de W.C. Handy y aquí con sabor a Walter Horton), de “Sugar mama” ( John Lee Williamson) y de 32-20 blues ( Robert Johnson), nuevamente su voz, guitarra y armónica se sirven para darle una visión personal a estos tres temas tantas veces escuchados pero que aquí suenan completamente renovados. En “Take a little walk with me” rinde honores al nonagenario Robert Lockwood, esta vez con su voz y guitarra únicamente. Por lo que respecta a sus propias composiciones encontramos una balada de estilo country, “Deborah’s baby”; el shuffle en la tradición de Chicago “I’m going away baby”; “So lonesome” es un blues reposado que evoca a Little Walter, y es por cierto el único corte en el que la armónica no va sujeta a su cuello, soplándola ( y también cantando) a traves de un micrófono JT-30 Astatic. Al igual que en el disco antes reseñado, Oscher vuelve a hacer gala de su vena espiritual en el instrumental de corte country “What a friend we have in Jesús”. El disco acaba con una versión jazzy e instrumental del “Georgia” que Ray Charles encumbrase bajo el título de “Georgia on my mind” y en el que aparecen algunos compases del “I almost lost my mind” de Ivory Joe Hunter. Ronnie James y Richar Innes al bajo y batería respectivamente, sirven de colchón para que Oscher se luzca a la guitarra slide y a la armónica con ecos del gran George Smith. El título del álbum de Paul Oscher y Steve Guyger del año 2000 para el sello Blues Leaf, “Living Legends”, puede parecer un tanto pretencioso aunque lo cierto es que la trayectoria de Oscher ( y no en menor medida la de Guyger, a pesar de que parece que aun no ha llegado su hora) demuestra que ese calificativo se lo ha ganado con creces. Estos dos discos sólo son la guinda a toda una vida dedicada al blues. Roberto Prieto Reguera |
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