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WILLIE KENT: 24 de Febrero, 1936 - 2 de Marzo, 2006

            Pocos días después de haber cumplido los setenta años, Willie Kent fallecía tras una larga temporada de lucha contra el cáncer. Como legado nos queda un buen puñado de grabaciones a su nombre así como una importante retahíla de colaboraciones con muchos de los personajes que hacen y han hecho historia en el mundo del blues.

            Coetáneo de ese grupo de bluesmen a los que se ha incluido dentro del estilo conocido como West Side, Kent nació el 24 de febrero de 1936 en Inverness en el estado de Mississippi y a pesar de que la tradición religiosa que había en su familia no congeniaba precisamente bien con los blues, nuestro protagonista empezó a decantarse por “la música del diablo” gracias, entre otros, a los blues interpretados por un cantante y guitarrista llamado Dewitt Munson, quien en su deambular solía acercarse por la cabaña en la que Kent vivía junto a su madre, su hermano y un tío.

            Además de para las habituales y típicas tareas de la zona relacionadas con el algodón, el joven Willie también tenía tiempo para la diversión, y la música ocupaba parte de sus ratos de esparcimiento; por una lado las emisiones del mítico programa “King Biscuit Hour” le permitieron familiarizarse con sonidos de blues más sofisticados escuchando a gente como Robert Nighthawk o Sonny Boy Williamson; por otro, cuando fue algo mayor – aunque no lo suficiente para las leyes del momento puesto que rondaría los once años -, empezó a ver las actuaciones que en directo, en un garito llamado”Harlem Inn”, realizaban gente como Ike Turner, Raymond Hill, Little Milton o el mismísimo Howlin’ Wolf. Y cómo no, por esos años empezó a tocar la guitarra, para ello realizaba algún que otro trabajillo a un vecino suyo  a cambio de que éste le pusiera en contacto con los rudimentos de las seis cuerdas.

            Aproximadamente con trece años abandonó el manto protector de su madre y su tío. Lo cierto es que con trece años fue enviado a una especie de granja-reformatorio en la que pasó dieciocho meses como consecuencia de un delito del que Kent siempre se declaró inocente. Antes de dirigirse definitivamente a Chicago pasó por Memphis donde tuvo la ocasión de ver a músicos de la talla – aunque por entonces principiantes - de B.B. King o Little Walter; y finalmente, alrededor de 1952 se asentó en la Ciudad del Viento. Al tiempo que trabajaba en lo que buenamente podía, durante un tiempo dedicó parte de sus esfuerzos al boxeo; en lo que al aspecto musical concierne, el hecho de descubrir la presencia de Elmore James cerca de la zona por la que él se movía, le marcó definitivamente y así, aunque aun no tenía edad para entrar en los garitos nocturnos, empezó a recorrer las tabernas en busca de los blues que James interpretaba.

            Las influencias recogidas en su Mississippi natal, los diferentes estilos de aquellas primeras promociones de bluesmen sureños llegados a Chicago años atrás, así como el de B.B. King – sobre el que el propio Kent reconocía que todo el mundo por entonces trataba de tocar como él -, fueron los principales puntos de apoyo sobre los que Kent desarrollaría su carrera artística. Luego su fuerte personalidad, la voz potente y expresiva junto con la maestría para imponer con su cascado bajo el ritmo adecuado a los temas que interpretaba, darían lugar a uno de los músicos de blues que mayores reconocimientos  ha logrado, merecidamente, en las últimas décadas.

            No sería hasta finales de los cincuenta cuando Kent decidió emprender la carrera musical, aunque compaginándola con sus trabajos diurnos entre los que se encontraba el de camionero; para ello compró una guitarra y puesto que no tenía demasiados conocimientos al respecto, llegó a un acuerdo con su amigo y guitarrista Willie Hudson: el primero prestaba el instrumento al segundo a cambio de las lecciones de éste. El siguiente paso consistió en la incorporación de Kent a la banda en la que Hudson solía tocar, “Ralph and the Redtops” y donde también tenía como compañeros a los hermanos Bob y John Stroger además de Ralph Rainey. Las funciones que realizaba Kent dentro de la banda eran varias: cantante, guitarrista e incluso chófer del grupo Pero las idas y venidas de los miembros del grupo y las borracheras que se pillaba el bajista habitual, obligaron a Willie Kent a hacerse cargo del bajo, instrumento del que ya casi nunca se separaría, pasando a convertirse con el tiempo en uno de los pocos músicos que desde su puesto de bajista liderara su propia banda.

            Tras esta aventura inicial, y ya en la década de los sesenta, Kent tuvo múltiples compañeros de los injustamente denominados “de segunda fila”, entre ellos Left Hand Frank, James Scott o Hip Linkchain. Pero también tuvo oportunidades para compartir escenario con algunos de los grandes: Muddy Waters, Little Walter y Howlin’ Wolf. Y sería durante las sesiones en las que acompañó a este último cuando Kent tomó algunas de las más importantes nociones de cómo liderar su propia banda.

            “Para ser un buen líder tienes que ser un buen acompañante. Si no aprendes a acompañar no puedes liderar la banda. A cada músico tienes que tratarle de una manera, con mucho cuidado. Tienes que mostrarles lo importante que es hacer las cosas bien en todo momento. Cuando hacen algo y sabes que lo han hecho bien tienes que decírselo.” (W. Kent)  

            A finales de los sesenta pasó a formar parte de los Chicago Playboys, la banda de Arthur Stallworth pero sería en los setenta cuando Kent empezó a dar los pasos definitivos hacia lo que más tarde llegaría a ser. A principios de esa década solía unir fuerzas con músicos como los guitarristas Luther “Guitar Junior” Johnson y Willie James Lyons o el armonicista Lester Davenport. Pero, quizás, su principal ocupación musical era la que realizaba como bajista de la banda de Jimmy Dawkins tocando sobre todo en el garito Ma Bea’s; pero no sólo en Chicago puesto que Kent tuvo la ocasión de venir a tocar a Europa en 1971 junto con Dawkins. A la vuelta a los USA, Kent no aceptó la oferta que “Fast fingers” le ofreció para acompañarle en sus giras. Dawkins cedió a Kent las actuaciones de fin de semana que hasta entonces realizaba en el Ma Bea’s, así que Willie se convirtió en el líder de la banda de la casa de ese bar durante los siguientes seis años –  en su disco “Ain’t it nice” Kent dedicó un homenaje a este garito con el tema “Ma Bea’s”- , ello sin abandonar sus otras actividades diurnas. La banda, cuya base estaba compuesta por el propio Kent el batería Robert Plunkett y el guitarrista Willie James Lyons, pasó a denominarse “Sugar Bear and the Bee Hives – el apodo de Oso Dulce hacía alusión a Kent, motivado por su tamaño a la vez que su carácter afable -. El trío sirvió en muchas ocasiones como banda para las actuaciones que músicos de la talla de Hubert Sumlin, Carey Bell o Búster Benton realizaban en la pequeña taberna. Y fruto de estas actuaciones llegó el primer trabajo discográfico de Kent: “Guetto: Live at Ma Bea’s” atribuido a Willie James Lyons y Willie Kent. Fue grabado en octubre de 1975, editado originalmente por el sello francés MCM y en la actualidad forma parte del catálogo de la compañía Storyville. Junto a Kent y Lyons encontramos al batería Tyrone Centuray y los guitarristas Luther “Guitar Junior” Johnson y Big Guitar Red. En el Cd actual se pueden escuchar catorce temas que dan buena idea de lo que podía acontecer en aquellas actuaciones acaecidas en el Ma Bea’s, y por ende, en el blues chicagüense de los setenta. Ese mismo año Kent participó en la grabación de otro directo que el sello MCM se encargó de editar a nombre de Jimmy Johnson y Luther Johnson Jr., el título es “Ma Bea’s rock”.

            1978 fue un año de cambios: dejó el club Ma Bea’s y sustituyó a los miembros de su banda. En 1981 – año en el que sufrió un ataque al corazón del que se recuró rápidamente - llegó otro momento relevante en la carrera de Kent: entró a formar parte de la banda de Búster Benton y con éste se fue de gira nuevamente fuera de los USA, esta vez fue la ocasión para conocer Japón. Pero Kent no estaba por la labor de abandonar Chicago, su familia y su trabajo diurno, así que en el primer lustro de los ochenta se le pudo ver formando parte de la banda de Eddie Taylor – desde 1982 hasta 1985 – con quien participó en la grabación de 1985 y para el sello Wolf “Bad Boy”; pero también se dedicó a acompañar a otros como Carey Bell o John Littlejohn. Cuando llegaba el momento de ponerse al frente de su propia banda lo hizo sobre todo en el Mary’s Lounge, contando con acompañantes como el cantante Tail Dragger, el armonicista Lester Davenport o el guitarrista Johnny B. Moore, uno de los músicos por los que Kent sintió más afecto y con los que mejor congenió – Kent colaboró en Moore en tres de sus discos: “Live at Blue Chicago” (Delmark, 1996), “Lonesome Blues” ( Wolf, 1991) y “911 Blues” ( Wolf, 1995)-. Con algunos de los músicos antes mencionados y otros como Tim Taylor – hijo de Eddie Taylor – conformó su banda: The Gents

            Fue por estas fechas – a mediados de los ochenta - cuando Kent empezó a realizar grabaciones con mayor o menor asiduidad y normalmente bajo la supervisión del sello austriaco Wolf: intervenciones junto a Eddie Taylor, Johnny B. Moore o la cantante Bonnie Lee. La lista de sus participaciones en grabaciones de otros artistas para esta compañía durante los noventa se incrementó considerablemente: junto a Jimmy Rogers, Hubert Sumlin, Eddie Shaw, Vera Taylor, John Littlejohn – en su disco de 1989 “Blues party”, Kent participa tocando el bajo y en tareas vocales en dos canciones -, Lurrie Bell, Billy Branch... hasta casi una veintena de títulos contaron con la aportación de su bajo y en ocasiones de su voz.

            De todos modos la primera grabación para un sello americano se produjo en 1984. Gracias al interés – y al dinero – de un fan suyo llamado Steve Kirchhoff, entró en un estudio de grabación para registrar dos temas, “All night long” y “All my life”, editados en formato de single por el sello Blue Soul. En 1989 Bill Collins, locutor de la emisora WNIB, se hizo con los derechos de esos dos temas y junto con otros seis cortes conformó el disco “I’m what you need” editado por Big Boy Records. En esta ocasión los músicos que le respaldan son Willie Davis y Johnny B. Moore a las guitarras, Barrelhouse Chuck al piano – uno de los pocos músicos blancos que han grabaron junto a Kent – y Tim Taylor a la batería.

            El año de 1989 supuso un importante punto de inflexión en la vida personal y artística del biografiado: una sucesión de problemas en su corazón desembocaron en la intervención quirúrgica, realizándole un triple bypass. Tras el susto, y una vez recuperado, decidió abandonar su trabajo diurno al volante de un camión y dedicarse de pleno a la música; evidentemente ésto iba a llevar parejo más tiempo para componer, para ensayar y para viajar con mayor frecuencia, llevando sus blues fuera de Chicago, incluido, cómo no, el Viejo Continente.

 A partir de ahora su carrera artística se vería reforzada por grabaciones mucho mas habituales, ya fuese a su nombre, como músico de sesión o como invitado en discos de otros músicos. Y no sólo eso, los premios y reconocimientos también serían una constante hasta el final de sus días: por poner un ejemplo, entre los años 1995 y 2005 fue premiado con el W.C Handy al mejor bajista diez veces.

            En 1991 salió al mercado de la mano del sello austriaco Wolf “King of Chicago West Side Blues” donde se recogen grabaciones realizadas en 1984 y en 1989. Entre los músicos que le acompañaron en la primera de las dos sesiones están el legendario Eddie Taylor, Johnny B. Moore y Tim Taylor; en 1989 contó, entre otros, con John Primer, Billy Branch o Ken Barker.

            Aunque la relevancia de las grabaciones efectuadas hasta este momento por Kent no había sido muy grande, sí que sirvieron para incrementar el interés por Willie Kent de uno de los grandes dentro del mundo discográfico blusero, Bob Koester del sello Delmark. En marzo de 1991 Kent grabó su primer álbum para este sello, titulado “Ain’t it nice” y en el que aparecen como escuderos Luther Adams y Jacob Dawson a las guitarras, Lester Davenport a la armónica, Ken Barker al piano y Tim Taylor a la batería, además de Bonnie Lee como cantante invitada en un corte.

            El turno para la edición de un álbum en el que se recogiese una actuación en directo de Willie Kent y sus Gents llegó en 1993; editado también por Wolf Records y titulado “Live at B.L.U.E.S. in Chicago”, nos presenta a Kent en una actuación en el club chicagüense B.L.U.E.S. acompañado de los guitarristas Jake Dawson y Johnny B. Moore, Ken Barker al piano y Cleo Williams a la batería, además del saxofonista y cantante Eddie Shaw y la vocalista Bonnie Lee como invitados especiales.

            En 1994 vio la luz el segundo disco para Delmark. “Too hurt to cry” recoge trece cortes en los que cuenta con la colaboración de casi los mismos músicos que en su debut para el sello de Koester con las excepciones de que Willie Davis sustituye a Luther Adams y Billy Branch hace lo propio con Lester Davenport; Johnny B. Moore se vuelve a reunir con Kent en un par de cortes y Malachi Thompson dirige la sección de vientos que se puede escuchar en seis temas. Además se le pudo escuchar en el trabajo del armonicista Al Miller “Wild Cards” – plagado de intervenciones de músicos que en aquella época grababan para la casa Delmark, responsable de la edición de este disco - en el que Kent toca el bajo y canta en tres cortes.

            En 1996 Delmark edita el tercero de la casa con Kent como protagonista, “Long way to ol’ Miss”; junto a Willie Davis encontramos al joven guitarrista Vernon Banks, al piano se turnan Kenny Barker y Ken Saydak y a la batería Balhead Pete sustituye al retoño de Eddie Taylor. Como invitado especial, el veterano guitarrista y cantante James Wheeler.

            Kent también fue invitado para poner su granito de arena en uno de esos discos homenaje de, cuanto menos, dudoso interés. En “Blues deep down. The songs of Janis Joplin” editado en 1997 por la discográfica House of blues toca el bajo y canta “Trouble in mind”.

            Su disco para Wolf “Everybody needs somebody” de 1998 está compuesto por temas grabados en estudio en 1996 –  tres de ellos – y en directo en Austria; los músicos que le acompañan son ya casi todos conocidos: Jake Dawson, Willie Davis y Carlos Showers a las guitarras, Ken Barker a las teclas y Cleo Williams a la batería. También este mismo año Delmark editó “Make room for the blues” en el que contó con Billy Flynn, Willie Davis y Jacob Dawson a las guitarras, Kenny Barke y Ken Saydak al piano, James Carter a la batería y sección de vientos. Pero el bagaje discográfico de Willie Kent en el año 1998 no acabó ahí: de la mano del sello Earwig Willie Kent unió fuerzas – con excelente resultado - con Lil Ed Williams para grabar “Who’s been taklkin” atribuido al bajista y al guitarrista por partes iguales y en el que se encuentran acompañados por Eddie C. Campbell a la guitarra, Allen Batts al piano y Balhead Pete a la batería.

            “Comin’ alive!”, del año 2001, es hasta la fecha su última grabación sacada a la luz. El responsable fue el sello Blue Chicago – directamente relacionado con el club Blue Chicago -. Jacob Dawson y Haguy F. King – yerno de Kent y líder de la banda durante los últimos años – a las guitarras, Allen Batts, Erskine Johnson y Twist Turner a las teclas, Dave Jefferson a la batería, sección de vientos y algún que otro coro vocal gospel ayudan a Kent en uno de sus trabajos discográficos más cuidados. No fue ésta la primera vez que grababa para el sello Blue Chicago: en 1997 colaboró instrumentalmente en el álbum “Red hot mamas” protagonizado por algunas de las más relevantes vocalista de blues del momento; del mismo año es el disco titulado “Clark Street Ramblers” en el que Kent pone su bajo y voz – en dos cortes – a disposición del proyecto; en “Acoustic Blue Chicago” de 1999 comparte disco con Johnny B. Moore – el protagonista principal del trabajo – Bonnie Lee y Lester Davenport

En este año – 2001 - tuvo lugar una de las últimas colaboraciones de Kent en un disco de otro artista, fue en el titulado “I’ve never been loved” – Fedora Records-  del poco conocido pero más que interesante cantante y guitarrista Iceman Robinson.

            Finalmente en 2004 el selló francés Isabel editó “Blues and trouble”: una grabación realizada en marzo de 1995 en la que contó con Willie Davis y Carlos Showers a las guitarras, Ken Barker a las teclas y Cleo Williams a la batería.

            Durante los últimos años, y al igual que desde finales de los cincuenta, Willie Kent continuó actuando, sobre todo en Chicago, ciudad en el que pocas veces le faltó trabajo, incluso en los períodos en los que su salud no estaba en las mejores condiciones. Si bien parecía que su corazón había resistido a los achaques de años anteriores, a principios de 2005 se le diagnosticó un cáncer de colon: desde entonces las noticias sobre su estado físico nos traían una de cal y otra de arena; además de los efectos propios de la enfermedad, las sesiones de quimioterapia le fueron debilitando cada vez más. Aun así, cuando disponía de la suficiente vitalidad, volvía a los escenarios, principalmente los del Blue Chicago o el B.L.U.E.S. Para no variar, este último año de su vida también estuvo repleto de reconocimientos y homenajes provenientes de gran parte de la gente del blues, algunos de ellos tuvieron como finalidad la recaudación de beneficios con los que costear los gastos acarreados por la enfermedad, otros, simplemente, hacer justicia con uno de los grandes del blues de todos los tiempos.

            El día 2 de marzo de 2006 debía haber tocado junto a su Gents y a Patricia Scott en el club Blue Chicago pero desgraciadamente el cáncer pudo con él.

Roberto Prieto Reguera

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